SEIS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO SEIS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO
Ser saludable no tiene por qué ser abrumador. Aquí hay seis formas sencillas y claras, de tomar el buen camino hacia una salud óptima... SEIS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Ser saludable no tiene por qué ser abrumador. Aquí hay seis formas sencillas y claras, de tomar el buen camino hacia una salud óptima el próximo año. El doctor Andrew Weil, biólogo de la Universidad de Harvard, autor del libro “The Natural Mind”, sugiere seis propósitos de año nuevo.

1. Adopta la dieta antiinflamatoria

La dieta antiinflamatoria no es un programa para perder peso (si bien puede ayudarte a hacerlo) o un plan de alimentación temporal. Es una guía para toda la vida cuyo propósito es contrarrestar la inflamación crónica, que ahora se sabe que tiene un lugar importante en el desarrollo de enfermedades cardiacas, muchos tipos de cáncer y la enfermedad de Alzheimer. Una mala alimentación tal vez sea lo que más contribuya con la inflamación crónica. La dieta antiinflamatoria puede ayudarte a corregirla, ya que te muestra elecciones de alimentos que pueden ayudar a mantenerte en un estado de salud óptimo. Además de evitar la inflamación, la dieta te dará energía continua y te brindará todas las vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, así como la fibra dietética que necesitas.

2. Sé inteligente con lo que comes entre comidas

Comer entre comidas durante el día es buena idea, ya que puede ayudar a mantener estables los niveles de energía y de azúcar en la sangre, lo que nos hace estar de mejor humor, ser más productivos, y controlar el apetito de manera más eficiente. Pero si estás tratando de bajar de peso o comer de forma más saludable, esa bolsa de frituras que tienes a la mano puede sabotear tus esfuerzos.

Los alimentos procesados tienen demasiadas calorías, grasa que no es buena y carbohidratos, además de demasiada sal y una gran cantidad de aditivos. En lugar de eso, planea qué comerás entre comidas con tiempo y asegúrate de siempre tener alimentos saludables a la mano: frutas frescas o deshidratadas; semillas sin sal (pistachos, nueces de la india o nueces); sabrosos quesos naturales y chocolate amargo con por lo menos 70 por ciento de sólidos de cacao. Y no olvides guardar los restos de las comidas saludables que prepararás.

3. Ponte serio con los ejercicios de respiración

Las técnicas sencillas de respiración son una alternativa a los medicamentos para ayudar a reducir tu frecuencia cardiaca, tranquilizar un corazón agitado, o asentar un sistema digestivo alterado. La respiración adecuada influye directamente en los estados de ánimo y las emociones.

Cuando estás alterado, respiras con rapidez, de manera superficial e irregular, pero no hay manera de alterarte cuando tu respiración es lenta, profunda, tranquila y regular. Al principio, los efectos son sutiles, pero serán más fuertes conforme repitas los ejercicios. Ya sea que quieras atender problemas de salud o relajarte y reducir el estrés, haz que éste sea el año para aprender y practicar estas técnicas de meditación.

4. En forma: Considera tener un entrenador personal

Si en verdad quieres hacer el compromiso de estar en forma el año que viene, un entrenador personal puede ayudarte a comenzar de la manera adecuada. Un estudio de la Universidad McMaster de Canadá encontró que a la gente que comienza a ejercitarse le va mucho mejor cuando tiene un poco de ayuda profesional.

Si planeas fortalecer tus músculos (¡y deberías!), necesitarás un entrenador para aprender la forma correcta para que no te lastimes. Si puedes pagarlas, las sesiones de entrenamiento semanales te mantendrán motivado y te asegurarás de que el entrenamiento sea el adecuado para tu edad y nivel de acondicionamiento físico. Si no puedes pagar sesiones semanales, paga una o dos para diseñar un programa. Cuando hayas alcanzado tus expectativas iniciales, programa otra sesión de entrenamiento para establecer nuevas metas.

5. Date tiempo para tomar té

Tomar té verde puede mejorar tus niveles de colesterol, así como ayudar a protegerte contra el cáncer y las infecciones bacterianas. La diferencia entre el té verde y el té negro, con el que estamos más familiarizados, radica en la preparación: ambos vienen de la misma planta, Camellia sinesis, pero para hacer té negro, las hojas deben someterse a un proceso de oxidación que las oscurecen. Este proceso acaba con algunos de los compuestos benéficos del té, como los polifenoles llamados catequinas. El té verde no está fermentado, lo que quiere decir que contiene más catequinas. Pero no pienses en tomar té sólo para poder tomar estos compuestos saludables. Aprende a agradecer la sutil fragancia del té verde de buena calidad y usa el tiempo en el que tomas té para relajarte, meditar y para darte un respiro del estrés del día.

6. Ayuda a otros como voluntario

Las organizaciones que proveen servicios siempre agradecen el dinero que les donan, pero ofrecer tu tiempo, en especial si puedes sacar provecho de tus talentos o habilidades únicas, es más satisfactorio. Puedes ser voluntario para alimentar a las personas sin hogar; ayudar a personas con enfermedades terminales, y ayudar a limpiar el medio ambiente. Dona ropa y otros artículos que ya no uses. Busca formas de ayudar a aquellos cercanos a tu hogar: lleva comidas a albergues, ofrece transporte a los ancianos o vecinos con alguna discapacidad y ayuda a los niños a estudiar o lee para ellos. No sólo te concentres en las necesidades de los extraños. También busca formas de ayudar a amigos y miembros de tu familia.

-Andrew Weil-

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Alexander Barranca

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. –Diógenes de Sìnope