EL ÁNIMO PUEDE ENFERMAR AL CORAZÓN EL ÁNIMO PUEDE ENFERMAR AL CORAZÓN
El mal carácter activaría un proceso que genera males cardíacos. Las personas explosivas y proclives a la depresión emiten una sustancia que contribuye a... EL ÁNIMO PUEDE ENFERMAR AL CORAZÓN

El mal carácter activaría un proceso que genera males cardíacos. Las personas explosivas y proclives a la depresión emiten una sustancia que contribuye a las apoplejías y a los males cardiovasculares, según un estudio publicado en la revista Psychiatry and Behavioral Sciences.

Los investigadores de la Universidad de Duke explicaron que se trata de la proteína reactiva C (CRP), producida por el hígado como reacción a las inflamaciones. Éstas aumentan el riesgo de un ataque apoplético o de una enfermedad cardiovascular.

Arrebatos peligrosos

Según Edward Suárez, profesor del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Duke, es la primera vez que se demuestra una relación entre atributos psicológicos negativos con altos niveles de CRP en personas sin factores de riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. Éstos últimos son la obesidad, el consumo de tabaco, la hipertensión, altos niveles de colesterol y hábitos sedentarios.

Suárez indicó que la gente con esos factores de riesgo produce niveles elevados de CRP, los cuales también se manifiestan en personas proclives a los estallidos de ira, hostilidad y síntomas moderados de depresión.

Ésa fue la principal conclusión de un estudio realizado a 121 hombres y mujeres sanos -sin factores de riesgo- a los cuales se pidió que describieran sus características psicológicas.

El estudio demostró que cuanto más pronunciadas eran las características psicológicas negativas, como rabia o depresión, mayor eran sus niveles de CRP.

Suárez indicó que el estudio sugiere que “el desarrollo de una enfermedad del corazón también puede deberse a atributos psicológicos que activan el proceso inflamatorio que anticipa y contribuye el desarrollo de un problema de ese tipo”.

Fuente: Circulo Aleph

Alexander Barranca

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. --Diógenes de Sìnope