EJERCICIOS PARA PONERNOS EN PAZ CON NUESTRA MADRE Y EL CLAN EJERCICIOS PARA PONERNOS EN PAZ CON NUESTRA MADRE Y EL CLAN
Ponernos en paz y tomar a la madre es un proceso de purificación espiritual que requiere tiempo, mucha humildad, y honestidad. EJERCICIOS PARA PONERNOS EN PAZ CON NUESTRA MADRE Y EL CLAN

Ponernos en paz y tomar a la madre es un proceso de purificación espiritual que requiere tiempo, mucha humildad, y honestidad. Es necesario para la reconciliación con nosotros mismos al aceptar las partes de ella que no integramos y para poder sentir la fuerza de nuestro Clan. Cuando odiamos a nuestros padres nos despreciamos a nosotros mismos y a la vida.

Inmediatamente a través de reconocer a nuestros padres logramos honrar a los vehículos de nuestra vida. Sentimos el agradecimiento de que hayan aceptado traernos al mundo y podemos soltarlos pues nos volvemos adultos fuertes, libres, parados en nuestros propios pies, asumiendo toda nuestra fuerza y aceptando crecer y responsabilizarnos.

Bert Hellinger observó que sentir ese agradecimiento nos da fuerza vital para seguir hacia adelante; mientras que si hay resentimientos contra nuestros padres, esto nos impide una vida libre y liviana; se nos presentan situaciones que nos ratifican ese resentimiento para que podamos liberarnos de esa carga del pasado.

Ejercicio para re-conectar con la vida a través de re-conectar con nuestra Madre

Esta ejercicio basado en las enseñanzas de Bert Hellinger, tienen como propósito vivir desde la verdad de nuestra historia, con aceptación de aquello que nos haya tocado como destino en nuestra familia, y a través de este “Si a la Vida tal como fue y tal como es”, recibiremos la fuerza vital necesaria para hacer nuestro propio Camino de Vida, y cumplir el propósito que nuestro Ser Esencial vino a experimentar a este planeta. ¡Así sea!

  • Vas a tomar una foto de tu mamá o una hoja con su nombre, y la colocas en una silla delante tuyo, como a unos 2 o 3 metros, y la miras, estás de pie.
  • Vas a mirar a tu mamá mucho tiempo, hasta poder dar un pasito hacia ella, y otro y otro, hasta poder acercarte a la foto y ponerla en tu corazón.
  • Mientras le miras, le puedes decir: mamá, te extraño, me has dejado muy sola mamá, estoy muy enojada contigo, muy enojada, te necesito tanto mamá…
  • Si hay odio, siéntelo profundamente, y luego lo dejas ir… lo sueltas… lo entregas a Dios, a la Fuente Divina, la Escencia, Él Todo: “Pido ayuda para liberar las memorias de dolor, rechazo, abandono, soledad, odio, venganza, miedos, ira, celos, envidias, divisiones, enfermedades……… en mi, en mi familia, en la familia humana”.
  • Acepto mi destino y tu destino Madre tal y como es.“Llevar la cabeza en alto cansa. La felicidad la encuentra quien se inclina”. Bert Hellinger

 

Ejercicio para mirar a nuestra madre.

Lo primero es mirar a nuestra madre cómo a una mujer corriente con una historia, con una larga historia por parte de su familia. Esta historia la ha hecho humana, es decir imperfecta y justamente esta imperfección la hace quien es y el perfecto espejo para nosotros mismo.

Cierra los ojos e imagina a tu madre como niña. Con sus padres y su familia, con sus destinos particulares, que a ella la han afectado y formado. Tal vez alguien murió demasiado pronto. O quizá estuvo alguien muy enfermo y todos se han preocupado. De niña ella también se preocupó y quizás dijo: estoy dispuesta a hacerme cargo de esto para que a otro le vaya mejor. Ya de niña fue acarreada por un destino ajeno.

Date cuenta de que las expectativas o las pretensiones con respecto a ella ignoran por completo lo que su alma ha movido, lo que su alma ha tomado de ella a su servicio para otro propósito.
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El comienzo de la felicidad es poder ver a nuestra madre con su humanidad y quererla tal como es. Entonces prácticamente nada se opone más a la felicidad.


Ejercicio para re-conectarnos con nuestro Clan y con el destino.

Pueden cerrar los ojos si lo desean. ¿Pero, es realmente “nuestra” madre? ¿Tengo acaso el derecho de decir “mi madre”, como si fuera mi propiedad? ¿O acaso ella me es regalada por otra fuerza, que la ha tomado a su servicio, tal como es ella?

Así es como fue escogida para ser mi madre. Sólo así, tal como es, puede ser ella realmente mi madre y, sólo así, puedo llegar a ser como el espíritu lo desea. Su destino y mi destino están inseparablemente unidos.

Mientras la miro tal como es, miro también más allá de ella hacia algo más grande. Miro más allá, hacia sus padres, los que le fueron destinados, así como fueron, exactamente así. Nadie pudo ser distinto de lo que fue porque el espíritu, conforme con su movimiento, ha concebido y guiado a cada cual tal como fue.

Detrás de sus padres están sus padres y un sin fin de generaciones. Todos ellos han sido movidos por el espíritu, todos tuvieron un destino surgido de un movimiento de este espíritu, todos fueron tomados a su servicio, desde el principio hasta mí.

Estoy vinculado a todos ellos, por el espíritu y su movimiento.

Mas allá de todos ellos miro hacia muy lejos, hacia la infinitud que lo mueve todo así como es, y que lo acepta todo así como es y que me acepta tal como soy, con mi madre tal como es.
Entonces, abro grande mi corazón. Miro a mi madre y la tomo en mí, como un regalo de este espíritu eterno, la tomo así como es y le digo:

“Gracias”. Mirando a todas las generaciones detrás de ella, digo también “Gracias”. Miro aún más allá al infinito, recogido y dedicado, frente a lo que nos queda ocultado. Y digo: “Sí, me entrego a ti con todos los que están conmigo. Juntos, estamos a tu servicio. Gracias”. Permanezco en este lazo con amor, con respeto para todos, con la consciencia de ocupar el último lugar. Y desde este lugar, miro hacia delante.

Siento a mis antepasados detrás de mí, y a esta fuerza detrás de todos nosotros. Doy más lejos lo que me ha sido confiado y brindado. Lo doy más lejos con respeto y con amor, en armonía con todos los que estaban antes que yo, en armonía con el movimiento de este espíritu.

De la misma manera, miro a mi padre tal como es, con el destino que tuvo, con todo lo que hizo. Le miro y le veo tal como era y tal como es ahora. Así me corresponde, para mi destino. Gracias a él, pude crecer. Soy como soy porque él es como es.

Miro también mas allá de él, hacia sus padres. Ellos fueron como pudieron ser, solamente así. Y porque eran así, eran los correctos para mi padre. Más allá de ellos miro a sus destinos, a sus padres y al sin fin de generaciones.

Todos estaban al servicio de este espíritu, así como eran, precisamente así. Me tocan a mí, tal como son. Me coloco en el linaje con ellos, abajo, en el último lugar. Y sé que doy más lejos lo que me ha venido de ellos. Tomo mi lugar en una cadena ininterrumpida de generaciones, sabiéndome movido igual que ellos, por algo infinito.Miro a mi padre y abro mi corazón. Lo tomo en mí tal como es, tal como me es regalado, el correcto para mí.

Cuando miramos a nuestros padres de esta forma, con un amor del espíritu, con un amor más allá del sentimiento, armonizado con un movimiento del espíritu, vemos también lo que nos han dado con tanto cariño paternal durante tantos años.

¡Es increíble lo que nuestros padres nos han dado, de acuerdo con este movimiento! Lo aceptamos todo tal como fue, sin más ni más, incluso las supuestas dificultades, el dolor y los desafíos. La forma en que se comportaron fue diseñada así por este espíritu. Ellos fueron movidos así por él, para nosotros.

Preguntémonos si aún estamos en el amor hacia todos los que estuvieron antes que ellos y cuya vida, con sus experiencias y sus sufrimientos nos benefician en un movimiento común, que nos abarca a todos con igualdad y donde todos se encuentran aún presentes.

Por Marcela Rubio Blázquez

Aleja Editora