DESCUBRE EL PODER ANCESTRAL DE LAS PIEDRAS

Preciosas o semipreciosas no son sólo elementos decorativos, aunque formen parte de joyas y de adornos. Según los estudiosos del tema, la energía de los cristales naturales ayuda a armonizar los estados de ánimo, a sentirse mejor y a transformar las ondas negativas que nos lanzan los demás.

Veneradas por todas las culturas de la humanidad (aún hasta nuestros días), las piedras guardan la memoria de la Tierra. La energía se concentra en ellas a través de vibraciones imperceptibles, que en contacto con la de los seres humanos ayudan a restablecer la armonía. De allí que las piedras sean usadas tanto en medicina natural como en los ritos de todos los pueblos.

«Las piedras son al planeta lo que los huesos son a nuestro organismo. Cuentan con muchos minerales que también tenemos los humanos, por eso compartimos la composición molecular de las piedras. Somos afines», dice Ramiro Rahman, quien trabaja con las piedras en rituales andinos. Muchos piedras fueron creadas a partir del magma volcánico y se formaron gracias a las altas temperaturas. Su utilización es ancestral. Los pueblos andinos, nuestros antepasados, llamaban a las montañas apus, que significa guardianes. Aún hoy queda la costumbre en el hombre originario (como el de Tafí del Valle) de construir apachetas (una piedra arriba de la otra) en honor a la Tierra.

Todas las piedras concentran energía. Rahman las levanta del río -en una selección «intuitiva», dice él- y las guarda para sus temascales. Se trata de ritos ancestrales que consisten en baños a vapor desintoxicantes del organismo. Para ello se utiliza un preparado de hierbas medicinales en agua que se vuelcan sobre piedras calientes, de donde emana el vapor curativo.

Las piedras y sus ondas positivas

Tanto por sus vibraciones como por sus colores las piedras influyen sobre las emociones y ayudan a aumentar nuestro poder mental y psicológico. La terapia con cristales se encarga de la utilización de las piedras de acuerdo con las necesidades de cada persona. No sólo se utilizan en ritos, sino también en masajes con piedras calientes y otras terapias.

Además, con sólo usarlas como colgante o en unos buenos aros liberan sus efectos benéficos, al entrar en conexión con nuestra energía. También como adornos esparcen vibraciones benéficas por todo el ambiente. Pueden alcanzar todas las zonas problemáticas del cuerpo a través de los nervios espinales. Las esferas de piedra colaboran positivamente cuando hay falta de armonía.

Dicen que las esferas de cuarzo blanco se transforman en claras o nubosas de acuerdo con la situación. Los minerales de color violáceo (amatista o cuarzo lila) ayudan en casos de duelo o cuando hay que romper lazos de dependencia. Las pirámides y obeliscos lanzan su torrente energético hacia la punta y desde allí se dispara por toda la casa. Las vibraciones de las piedras tienen también un efecto armonizador sobre plantas y animales.

Rahman aprueba el uso de colgantes con la piedra que en ese momento le haga bien a la persona.

 

Cómo elegir el color

Los colores tienen mucha importancia: por ejemplo, los cristales blancos como el cuarzo, cristal de roca y piedra lunar, traen orden y equilibrio a la vida. Los cristales azulados (aguamarina, topacio, cuarzo azul y otros) son calmantes y actúan en caso de enojos y desavenencias. Los de color amarillo o anaranjado generan optimismo, alegría y crecimiento. El rojo (rubí, coral rojo y otros) incentiva al amor, el honor y la inteligencia.

Cuarzo: el mas afín al humano

El cuarzo es el mineral más común en la corteza terrestre (12% de su volumen es cuarzo) y más afín al ser humano porque está formado por silicio y oxígeno. Se presenta en 112 formas. El cuarzo equilibra nuestro eje psíquico y nos ayuda a concentrarnos, a tener objetivos firmes y racionales. También regenera nuestra aura. Se utiliza en la industria de la óptica y en aparatos de precisión. Los relojes electrónicos llevan cuarzo por su oscilación perfecta.

Coral: mejora la circulación

Los antiguos usaban joyas con coral para dar confianza y alegría. Mejora la circulación de la sangre, ayuda en casos de anemias, disturbios circulatorios, problemas menstruales, mal nutrición e infertilidad. Tanto los tibetanos como los indios americanos utilizaban el coral rojo para mejorar la formación de los huesos (por eso lo usaban los niños).El coral rojo y el rosa son ideales para tratar nervios y problemas cardíacos. Hay naranjas, blancos, azules, negros y rosados.

Esmeralda: la piedra del amor

Irradia fuerza en cualquier estado, desde su parte cristalina hasta su raíz. Equilibra, vigoriza y permite una purificación del espíritu. Neutraliza las energías negativas. Su coloración se debe al cromo, pero tiene estrecha relación con las aguamarinas, pues ambas son del mismo origen (aunque se desarrollan en contextos diferentes). Es afín con el chakra cardíaco y laríngeo, el plexo solar y el tercer ojo. Es la piedra que eleva al amor universal.

Lapislázuli: sabiduría y realeza

De color azul con variaciones al dorado o plateado, fue usada como piedra sagrada por culturas antiguas. Reduce la excitación, sopesa las pasiones, actúa sobre el chakra del entrecejo, desbloquea las emociones, libera la intuición y ayuda a la conciencia a alcanzar su propio poder. Es la piedra del poder, de la sabiduría y de la realeza. Los egipcios la usaban para conectarse con sus dioses y para neutralizar venenos. En meditación, facilita el camino al equilibrio.

Pirita: el oro de los tontos

Así la llamaban en el Oeste de EEUU, porque confundía a los buscadores de oro. Su acción es focalizada, ayuda al logro de objetivos, promueve la sagacidad y los planes de acción directa. En la antigüedad se la utilizaba para curar gastritis y todo tipo de dolencias del aparato digestivo. Ayuda a promover talentos no descubiertos.

Ámbar: contra embrujos

En realidad no es una piedra, sino una resina fosilizada de árboles coníferos (como el pino), del período Oligoceno. Por eso adentro podemos encontrar insectos o plantas que han quedado atrapados desde la antigüedad. Se usa como protección mágica contra los encantamientos y las influencias negativas. En la antigua China se creía que el ámbar era el espíritu de los tigres que quedaba así al morir. Muchos pueblos creyeron que contenía vida.

Amatista: equilibra y protege

De origen magmático e hidrotermal, lo más habitual es encontrarla tapizando el interior de ágatas, a veces gigantescas o en filones. Su nombre proviene del griego amethystos (no borracho), ya que era considerada un antídoto contra la embriaguez. Al ser de la familia de los cuarzos, tiene los poderes de este, sobre todo, la capacidad de polarizar la energía positiva. Ayuda al equilibrio físico, mental y espiritual. Se utiliza en personas que sufren de los nervios y depresivas.

Turquesa: alegría y buena suerte

Sinómimo de bienestar, regula el sistema respiratorio y es obsequiada para la buena suerte. Es muy frágil y sensible a los solventes, por eso algunos perfumes y los cosméticos pueden alterar su color, lo mismo que las pieles grasas. No conviene dejarla mucho tiempo al sol. Ayuda a la expresión creativa y al buen humor.

Ágata: absorbe lo negativo

Con sus bellísimos círculos de colores y transparencias se asemeja al corte de un tronco de árbol. El ágata fue muy venerada por los antiguos y se la consideraba como la piedra de la ciencia. También se le atribuían poderes curativos contra las enfermedades de los ojos o las picaduras de arañas y escorpiones. Se las ha encontrado en las cuencas oculares de las momias de Egipto. Por ser de la familia del cuarzo son buenas para la absorción de energías negativas.

Aguamarina: de la clarividencia

Es utilizada en el quinto centro energético (garganta) para mejorar sus funciones. Su roca madre es pegmatita y granito. Quienes trabajan con piedras la relacionan con el poder de la mística, por sus grandes efectos aclaradores. Desde tiempos inmemoriales ha sido la piedra de la clarividencia. Se la obsequia como prenda de fidelidad o amistad y en objetos religiosos. Se recarga energéticamente poniéndola al sol sobre un trozo de lámina de cobre por hora, cada 15 días.

Obsidiana: justicia y templanza

Esta piedra negra es conocida como la piedra de la Justicia, por sus propiedades que favorecen la meditación y las buenas decisiones. Las usan personas con depresión, ansiedad y nervios. Las mujeres aztecas se ponían una piedra obsidiana en la boca en el momento del parto que que fuera tranquilo y sin problemas.

Fuente: La gaceta

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