¿QUÉ SON Y CÓMO AFECTAN LOS EGREGORES?

Los egregores son pensamientos fuertemente proyectados, están regidos por la ley del mentalismo. Éstos egregores emanan una corriente magnética como un rayo de luz.

Los pensamientos son energías que se acumulan en nuestros cuerpos y otra parte de ellos se expande y sale a la atmósfera. Son cuerpo, tienen masa y al salir de nuestro cuerpo mental adquieren vida, personalidad, son una entidad que entra a funcionar según la dirección que les hemos dado, nuestro cuerpo humano no está capacitado para ver a simple vista estas energías, sin embargo, sí las sentimos y nos afectan, ya sea de forma positiva o negativa.

Existen dos tipos de pensamientos: Negativos y positivos.

  • Pensamientos negativos: Son opacos, de bajas sobras tonalidades, afectan adversamente al pensador y a todos aquellos a quienes van dirigidos, rodean al individuo que los emitió en una atmósfera siniestra, pesada, que entorpece su evolución ascensorial en todo orden, lo vuelven una persona desagradable, antipática, indeseable, da a su fisionomía una expresión amarga, lo afea, aleja de si los afectos, lo hace neurasténico crónico, así se crea lo que llamamos Egregor negativos, sembrándole cada vez nuevos pensamientos depresivos que lo van envenenado.
  • Pensamientos Positivos: Siembran en nuestro subconsciente un semillero maravilloso, con vibraciones luminosas que salen de nuestro cuerpo mental estimulándolas en sentido positivo. Nos proporciona, salud, belleza, energía, etc.

Al descargar esta energía se convierte en materia. Muy importante es saber que con la mente gobernamos las células de nuestro cuerpo. Lo que ocurre en nuestro cuerpo mental es un espejo: “tal como piensas, así eres”. Tanto el valor como el miedo son actitudes mentales.

La mente crea, tiene el poder creador, vivimos en un Universo mental, creado por el Omnisciente, todo lo que el hombre va descubriendo y trayendo a realización ya existe en potencia en la Mente Divina.

La función de la mente es pensar, recibe la idea, esa mente estimula el campo emocional, nace el deseo de traerla a la manifestación, así el campo o cuerpo emocional, estimula a su vez al campo de la voluntad y lleva al cuerpo físico a la acción, para traer a realización la idea y plasmarla en algo tangible. La mente gobierna las células de nuestro cuerpo y nada hay más obediente que la materia.

Ejemplo clásico de un egregor negativo y cómo afecta

Alguien nos hizo, como se dice vulgarmente una canallada, cuando se recibe lógicamente nos indignamos y nuestra mente comenzamos a emitir pensamientos de ira, de despecho, de venganza y hasta lo expresamos con palabras, en este momento sale de nuestro cuerpo mental una carga electrónica (en la ciencia existe el electroencefalograma: aparato que registra en una cinta que al pensar emitimos ondas eléctricas) esa carga electrónica fue de carácter negativo y salió hacia el espacio donde se encontró con otras cargas afines, es decir, con ondas electrónicas similares, pensamientos de odio, de tristeza, decepcionantes, etc. emitidos por otras personas y por simpatía se unió a ellas.

Estas fuerzas electrónicas negativas lanzadas al espacio inconscientemente, toma cuerpo y fabrica un ente de condición negativa, cargado de mala intención, de tristeza, de dolor, de odio, de todo orden negativo.

Por correspondencia, este ente pertenece a quienes lo fabricaron y periódicamente regresa a ellos y les “recuerda” frecuentemente qué los hirió, acomplejó, etc., entonces se convierte en “un recuerdo” y se vuelve a sentir exactamente lo mismo que en un principio y hasta más poderoso porque el egregor se fortalece, crece a tu costa y cada vez te domina más, haciéndote tan fuerte que lleva al individuo hasta la locura o al suicidio, y este mismo mal lo esta recibiendo también miles de personas débiles quienes están bajo esta influencia de condiciones iguales, así se forma una conciencia colectiva de tristeza, miedo, depresión y derrota.

De esta manera contribuimos con nuestra cuota mental al bien o al mal. Por otro lado, ésta influencia de conciencia colectiva negativa, afecta de igual manera a nuestra Madre Tierra, pues éstas energías se concentran en su atmósfera y de alguna manera se manifiesta, en guerras, terremotos, desastres naturales, etc. Cuando pasa, no comprendemos que nosotros hemos contribuido a crear este tipo de fenómenos y luego preguntamos ¿porqué? o echamos culpas a diestra y siniestra.

Otro efecto del egregor negativo es que vamos creando rencores y los vamos arrastrando en nuestro cuerpo etérico por centenares de vidas, que a veces se manifiestan en enfermedades físicas y mentales.

Recomendaciones:

Aprende a aquietarte, a comprender las situaciones, a mejorarlas y a evolucionar espiritualmente, una herramienta poderosa es la meditación.

Cuando la pongas en práctica constante y conscientemente te liberará, te perdonarás, así como a la persona que te agravió, con ésto ya no creas más estos egregores negativos, y si vuelves a caer, concientizate inmediatamente de ello y transmútalo, hasta que llegues a dominar bien tus pensamientos y emociones. Solo tú eres dueño/a de tu espacio interior.

Otra buena opción es realizarte una limpieza energética periódicamente, así te aseguras de mantener tu cuerpo físico, mental, emocional y espiritual limpio y equilibrado y con ello elevas tu nivel de vibración.

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