CIERRA TUS OJOS PARA PODER VER

Creo que en muchas ocasiones estamos usando demasiado la mente y no oímos el lenguaje del alma, que es el sentimiento, el alma nos intenta guiar continuamente, de hecho;

¿Tienes una vida que te satisface? Entonces tú sigues tus sentimientos. ¿Tienes una vida que no te satisface? entonces tú no sigues tus sentimientos.

Tampoco tenemos que confundir sentir con impulso mental, la mente-ego es astuta, el ego no es malo ni bueno ES, y en muchas ocasiones nos ha ayudado a sobrevivir, pero tenemos que saber como “juega”. El ego es una barrera al amor, nos vuelve inconscientes ante la vida porque el ego es miedo.

Creo que el uso excesivo de la mente hace que de toda la realidad que nos rodea solo captemos una pequeña parte, y esa pequeña parte está muchas veces llena de confusión, de ruido, porque está repleta de palabras, palabras que en muchas ocasiones vienen de la mente y no del corazón.

El ruido constante, el externo y el interno es una especie de droga, y muchas veces una forma de evitar lo que no queremos ver porque nos da un poco de miedo, o mucho… bueno, lo nuevo siempre da miedo, pero para conseguir avanzar y vivir es necesario superar esa sensación de alarma.

Pero es hora de mirar tu herida, ¿cómo sanarla si no eres capaz de mirarla de frente? Sí, hay que ver y para eso hay que cerrar los ojos y mirar dentro. Hay que trabajar con el niño interior, no es fácil mirar las heridas y si trabajas con tu niño interior, además empezarás a ser consciente de todo lo que pasa en tu vida y quizás, todo no es tan perfecto como te esfuerzas en aparentar y tal vez, ha llegado la hora de salir de la zona de confort y hacer los cambios oportunos, las recompensas serán enormes, que no te de miedo, siempre el miedo es más fuerte en la mente de lo que es en la realidad, nunca es para tanto y además la acción fortalece el espíritu.

No sigas la estrategia del “atragantamiento”, no digo nada, por supuesto, hago menos, y me voy guardando el enfado, la frustración y la tristeza que supone no ver. Así terminas acostumbrándote a situaciones desagradables e incómodas y a ser tremendamente infeliz.

Al final es necesario ver las cosas como son, realista y descarnadamente, y duele, ya lo creo, pero es un dolor sanador, cómo se dice en los cuentos de hadas, las lágrimas también atraen cosas hacia nosotros y proporcionan la parte o la pieza que nos falta.

Dentro de cada uno de nosotros hay una persona valiente, consecuente y comprometida con su felicidad, hay una fuerza especial, como un valor oculto que quizás no conoces pero está ahí, como se dice en psicología, en situaciones límites, cuando ya no puedes más, otro Yo se asoma, el verdadero, el que te da el coraje y la fuerza para comenzar a Vivir.

Es maravilloso combinar el trabajo del niño interior, (es decir el 100% conciencia de lo que ocurre en tu vida y la sanación de las heridas infantiles), con ho´oponopono, (la ayuda de nuestra esencia divina) para que todos los cambios se den con armonía y empieces a vivir la vida que te mereces.

¿Todo está bien en tu vida en este momento?. Si es así a disfrutarlo a lo grande, te lo has ganado, si no, pregúntate: ¿Cómo podría ser más feliz?, las respuestas llegarán, ya sabes, cierra los ojos.

-María José Cabanillas-

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