CERRAR EL AURA DEBERÍA SER UNA PRÁCTICA COTIDIANA

En términos básicos el aura es una energía luminosa o campo electromagnético que rodea en forma de óvalo a todos los seres vivos y que es imperceptible a plena vista. Es la combinación del cuerpo etéreo, emocional y físico, al igual que de la información de nuestras almas. El aura está ligada a los chakras.

Todos nuestros pensamientos, sentimientos, y experiencias están reflejadas en el aura, al igual que energía que atraemos de nuestro entorno. En este sentido, el alma refleja nuestra energía y atrae energía de otros cuerpos y ambientes.

Al igual que todo lo demás en el Universo, el aura es vibración y como tal, responde a otras vibraciones. De esta manera, vibraciones en forma de pensamiento, sentimiento o interacción con otras energías (en el espacio o de otras personas), afectan y moldean la vibración del aura.

Los objetos inanimados tienen también una energía que las rodea. Típicamente, estas auras son la combinación del entorno y de las energías de las personas que han estado en contacto con dicho objeto. El aura no es estático. Cambia con el tiempo, con nuestra evolución personal y espiritual y con el entorno. También podemos cambiarle con nuestra intención y con ejercicios de visualización y rituales de purificación.

Parte de lo que refleja nuestra aura es el reflejo de nuestro cuerpo físico que emite energía también. Por eso, algunos expertos en auras dicen que pueden decir si la persona sufre de alguna dolencia física al ver su aura.

Cuando el cuerpo físico enferma, es cuando más deberíamos hacer el ejercicio consciente de cerrar el aura. Resulta que la enfermedad es el resultado de procesos psico-somáticos que en primer lugar se dan en nuestros cuerpos sutiles. Son pensamientos y energías densas que permitimos entren a través de los sentimientos y las emociones.

Lo que pasa es que nuestra aura en el afán de encontrar oxigeno vital debido al acorralamiento que sufre por los pensamientos, al no poder expandirse como toca en las esferas de luz.

Primero se contrae buscando esa energía de vida, luego se expande, todo ese proceso es para activarse, pues el aura se nutre y se mantiene activa producto nuestro buen funcionamiento energético. Si nuestros vórtices (chakras) se hacen más pequeños o dejan de girar a la velocidad adecuada debido a las frecuencias de bajas emociones, comienza la desarmonía interna y el desequilibrio, es ahí donde se produce la fisura del aura, esta actúa de puerta dimensional y entran los invasores indeseados, parásitos y egregores que se instalan para alimentarse de nuestras energías.

Tampoco hay que temer a estos movimientos que debemos experimentar en estos planos físicos, aunque si debemos saber lo que pasa en esos niveles sutiles. El aura es un campo energético en el cual vive tu cuerpo, nosotros somos espíritus encarnados en donde el aura toma forma y el campo del aura se extiende a un metro a dos lejos de nosotros.

Nosotros somos seres de energía, esa energía realmente es nuestra conciencia, somos seres de conciencia. Cuando nosotros enfermamos lo hacemos primero en nuestra aura, de manera mental y después emocional.

Los sentimientos de culpa y enojo pueden cambiar tu aura y enfermarte. Nosotros nos podemos curar al conocer que irradia nuestra aura, pues somos seres de conciencia viviendo creencias. La mayoría de las depresiones incurables se deben a estos agentes parásitos que han anidado de manera perenne dentro nuestro, porque le hemos dado cabida.

Decreto Consciente para Cerrar el Aura

Yo, (repita su nombre), en este momento cierro mi aura y mis puertas astrales y las de todos mis seres queridos; mi pareja, mis hijos, mis padres, mis hermanos, mis amigos, las personas con las que trabajo y todas con las que me relaciono ahora o que lo haya hecho en cualquier otra historia mía, a toda creación, deseo o circunstancia humana que venga a nosotros con intenciones de dañarnos, obstaculizarnos, vigilarnos, molestarnos, perturbarnos o controlarnos.

Cierro mi aura y mis puertas astrales a todo ser encarnado o desencarnado, a toda entidad o espíritu, demonio, ser elemental, o energía interferente, que venga, hayamos atraído, o haya sido enviada a nosotros con intenciones de dañarnos, controlarnos, obstaculizarnos, vigilarnos, molestarnos, perturbarnos o enfermarnos.

Y establezco que desde mi parte divina y de acuerdo con la parte sabia y divina de todas las personas que he mencionado directa o indirectamente, es nuestro deseo que nuestras auras y nuestras puertas astrales quedan abiertas a todo lo que es bueno y positivo.

Quedamos abiertos a la armonía, al amor, a la paz, a la salud, a la sabiduría, a la prosperidad y quedamos protegidos por nuestros Ángeles Guardianes, así como por nuestros guías y protectores durante las siguientes 72 horas.

Agradezco y bendigo nuestras vidas en el nombre de lo más sagrado.

Gracias Padre-Madre Divino porque esto ya está hecho.

Así sea.

Se puede repetir varias veces al día, en voz alta. También sirve para la protección de nuestros familiares e hijos.

Fuente: Ashamel Lemagsa

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