KABALAH: LA SUERTE NO EXISTE

La Kabalah no es una religión, ni una filosofía, ni un camino espiritual. La Kabalah es un conjunto de saberes que iluminan la vida.

El origen de la Kabalah está profundamente unido a una de las principales corrientes de la mística judía. De hecho la palabra kabalah proviene del hebreo lekabbel, que significa recibir. De modo que deberíamos entender la Kabalah como un compendio de leyes espirituales, cuyo conocimiento profundo permitiría a un sujeto comprender por qué y para qué está en este mundo. Y qué sentido puede darle a su vida.

La suerte no existe

La suerte no existe, pero lo que sí existe es la capacidad del ser humano de generar su propia realidad a través de su conciencia y su pensamiento; de ahí el peligro de pensar que algo es de mala suerte. En hebreo la palabra que se utiliza para referirse a la suerte, mazal, se traduce como Signo. Los Kabalistas explican que la palabra Mazal es un acrónimo formado por las iniciales de otras tres palabras, Macom, Zman y Limud (Lugar, Tiempo y Enseñanza).

Todos, en cada momento,estamos en el lugar y el tiempo correcto para aprender una enseñanza. No tener suerte (Mazal) es no aprender de cada lugar y cada momento que la vida organiza para nuestro crecimiento, aún cuando a veces sean momentos difíciles.

¿Es el número 13 un número de mala suerte?

Según la Kabalah este número tiene muchos significados positivos; el primero es estar por encima de la influencia astral, ya que los signos del zodíaco son 12 y los Kabalistas afirman que no hay Mazal (Signo) para las personas espirituales, es decir que aquel que es espiritual está por encima de los signos del Zodiaco.

Así, el 13 y lo que simboliza es el propósito mismo de la creación: restaurar la unidad entre el hombre y Dios eliminando la intermediación de lo astral.

Hay tres palabras hebreas que tienen el valor numérico 13, Ejad (uno o unidad), Ahava (amor) y Daaga (cuidar).

El verdadero propósito de la creación es restaurar la unidad inicial entre todos los pedazos de la vasija (los seres humanos) y la unidad entre la vasija y la luz (nosotros y el creador), y la única forma de lograrlo es a través de amor y cuidado.

Amar es cuidar del otro como si fuera uno mismo sin esperar nada a cambio. De la misma forma que vivimos tratando de satisfacer nuestros deseos, así deberíamos ver de satisfacer los deseos de los demás. Esta es la fórmula para estar por encima de las influencias astrales.

Fuente: Kabalah Aplicada

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