QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR

Muchas veces nos encontramos con situaciones dramáticas de pobreza y parece que no nos afecta; todo continúa como si eso fuera normal. El mundo no anda mal por la maldad de los malos, sino por la apatía de los buenos.

Servir implica salir de nuestra comodidad. Este es el motivo principal por el cual a las personas les resulta difícil servir, porque no quieren cambiar su comodidad, porque creen que sus ocupaciones son más importantes, y creer eso es una forma equivocada de vivir.

Una vida sin servicio no tiene sentido. Y probablemente el mayor obstáculo con el que se vive hoy en día es el querer ser más que los demás. El pensamiento del mundo actual es que la grandeza de una persona consiste en que los demás nos sirvan, porque si puedes pagar por el servicio, quiere decir que eres alguien importante.

El servicio tiene una íntima relación con el crecimiento espiritual y material. El servicio siendo un acto de labor desinteresado, en donde tu voluntariamente das lo mejor que tienes para otras personas sin ambición; es un acto de nobleza. Así que cuando alguien necesite de ti, tiéndele la mano o dale una palabra de aliento.

Todos los días tenemos la oportunidad de ayudar a alguien. Quizá piensas que esto significa hacer algo grande por alguien más, pero no se trata de eso. Cada día tenemos la oportunidad de ser desde la profundidad del Interior, un canal puro de luz y amor, con actos altruistas.

No tienes que ir a ningún lado para poder brindar ayuda, date cuenta de las personas que tienes a tu alrededor, que necesitan consuelo, que necesitan ánimos, necesitan un abrazo, o simplemente necesitan una palabra amable; son personas que necesitan conocer gente misericordiosa.

Quizá haya alguien que necesite algo de ti, puedes dar, incluso hay personas que solo necesitan ser escuchadas. Si nosotros supiéramos todo lo que una sonrisa pueda hacer en el otro, o lo que una palabra amable llegara a alguien más, tenemos un poder del que aún no hemos aprendido a usar.

El mundo es complejo, y todos estamos relacionados por vínculos a veces invisibles. Si uno está en peligro, todos lo están.

La solidaridad y la ayuda mutua son el mejor camino para enfrentar los problemas. Así que no dudes en ayudar a tu vecino, a tu cliente o incluso a la tienda de enfrente, esa que aparentemente no tiene nada que ver contigo.

“Cada día es una oportunidad de servir”.

Por Aleja Bama

 

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