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11 PODEROSAS FRASES PARA CALMAR EL ENOJO DE LOS NIÑOS

Cuando un niño se enoja suele perder en control, incluso puede volverse agresivo, poniéndose él mismo en riesgo y también a las personas que lo rodean, y como aún son pequeños, no saben manejarla de forma correcta. Y es que la ira es una de esas emociones liberadoras y a la vez dañinas.

El gran problema de muchos padres es que se bloquean, o intentan resolver el problema con más violencia. Y el torbellino de ira se extiende más. Cuando vemos el grado de enfado que pueden llegar a acumular los niños, podemos sentir una fuerte sensación de impotencia. ¿Cómo se puede dar un sentimiento negativo tan fuerte en cuerpos aún tan diminutos? Los niños a veces están convencidos de que el mundo está en contra suya y cuando ves a tus hijos en esa situación te hundes por completo y te preguntas: ¿cómo puedo ayudarlo?

A menudo se nos olvida lo más importante: la comunicación. Las palabras que se emplean en el momento indicado puede ser como un antídoto, como una caricia o como una luz. Es importante que conozcas la mejor manera de calmar a tu hijo y así evitar que los gritos se apoderen de toda la familia. Las palabras cariñosas para calmar a un niño enojado es siempre la mejor opción.

11 Poderosas Frases para calmar el enojo de los niños

Cuando tu hijo está gritando o pataleando, a menudo está buscando tu reacción y atención, por eso mantenerse tranquilo y sosegado es algo fundamental. Las palabras pueden ser mágicas. También el tono en el que se pronuncian. Cuando estás enfadado y alguien te dedica unas palabras de aliento o palabras de solidaridad, de acompañamiento, ¿no te cambia la cara? Intenta hacer lo mismo con tu hijo cuando esté enfadado. Te compartimos 11 poderosas frases probadas para calmar a un niño enfadado, que son perfectas para esos momentos tan tensos. Comprueba si funcionan.

1. «Los papás también nos molestamos, pero reaccionamos de manera diferente»

Empatiza con tu hijo. Él se siente muy enfadado por algo y tiene derecho a desahogarse, pero no de esa forma, no así. En lugar de decirle frases del tipo: ‘¡Los mayores no hacen eso!’. ‘¡Pareces un bebé con ese berrinche!’, opta por frases que le hagan entender que la ira es un sentimiento natural que también tienen los adultos pero que tiene que aprender a expresar la rabia de otra forma, con un dibujo, un ejercicio de respiración… ¡tienes muchas posibles técnicas!

2. «Entiendo que estés enojado»

Dejar que un niño sepa que puedes ver físicamente su enfado, ayuda a que sea consciente de lo que le sucede en su cuerpo cuando se enfada. Puede que el motivo del enojo sea algo insignificante o algo que no entiendes, pero en ese momento no importa, ya que el niño lo que verdaderamente necesita es ver que sus padres validen sus emociones. Habla con tus hijos sobre la situación y ayúdales a ir canalizando el problema para hallar su solución.

3. «Puedes enojarte con tu hermano, pero no está bien hacerle daño»

Cuando un niño pega a su hermano o a otro niño, solemos apartarle con brusquedad, regañarle e incluso darle unas palmadas. ¿Qué entenderá? Que su enfado, que él expresó de forma violenta, se castiga con más ira. No encuentra escape a su enfado, no entenderá qué hacer en caso de que vuelva a pasarle. Lo que en ese caso debemos hacer es decirle: «No puedes hacer eso. Entiendo que estés enfadado porque hay algo que te molestó, pero no debes hacerle daño, porque nunca debemos lastimar a los demás». No tengas miedo a usar el No. Es más: necesitas usar el No. De esta forma tu hijo entenderá que esa forma de expresar la ira no es la correcta, aunque sí es lógico que sienta enfado.

4. «Te amo, estás a salvo»

Es importante que les recordemos a menudo a los niños que los queremos. Estas dos sencillas palabras, un «te amo» o un «te quiero», deben repetirse con mucha frecuencia para que tu hijo las escuche y sepa que estás ahí a su lado. Una cosa que hace que los niños actúen con ira es el miedo. Con una educación autoritaria, es probable que un niño se asuste ante lo que pueda suceder tras una rabieta. Por eso debemos recordarles con una voz tranquila que no va a pasar nada por lo que haya que temer.

5. «Vamos a buscar una solución juntos, yo estoy aquí para ayudarte»

Cuando tu hijo se frustra porque no consigue hacer algo que deseaba hacer, puede terminar llorando por frustración. La frustración le conduce a la ira y la ira al berrinche. Si en ese momento le dices cosas como «¡No te esforzaste lo suficiente!» o «Pues inténtalo de nuevo y deja de llorar!», pensará que no valoras su esfuerzo y que además llorar está mal cuando se sienta mal. Ayúdale a entender que siempre podrá conseguirlo, que confías en él. En ese momento lo que tu hijo necesita son palabras de aliento y confianza: «Claro que lo vas a conseguir, vamos a intentarlo de nuevo». Si te involucras y le prestas ayuda, tu hijo renovará sus fuerzas y además ganará en confianza en sí mismo.

6. ¿Te gustaría que te ayudara? 

Es posible que hayas leído que lo mejor es abrazar a tu hijo cuando está enfadado o enojado pero, algunos niños no quieren en ese momento ningún contacto físico o ayuda para tratar de controlar sus emociones. Hablar con ellos, en cambio, les otorga independencia para tomar sus propias decisiones.

7. «Ánimo, tú puedes lograrlo, solo tienes que intentarlo de nuevo»

A veces todos necesitamos volver a empezar algo si no ha salido como tenía que salir. Los niños ni siquiera se dan cuenta de que están nerviosos o emocionados hasta que es demasiado tarde y sus cerebros ya han entrado en un estado de respuesta. Debemos hacerles entender que todo en la vida se puede volver a intentar.

8. Estás muy enojado. ¿Y si te doy un abrazo de oso que curará todo? 

Cuando un niño está enfadado y no sabe por qué, termina estallando en un berrinche que le supera por completo. Lo que está pidiendo en ese momento es alguien que le diga qué le sucede. Puedes caer en el error de regañarle y gritarle un: «¡Estás insoportable! ¡No hay quien te aguante!». O intentar solucionarlo de forma más razonable ofreciéndole una solución a su ira: un fuerte abrazo. «Ven, creo que tengo la solución a tu súper enfado: ¡un gran abrazo!».

9. «Estoy seguro de que podemos encontrar una solución más adelante»

Ahora no es el momento de tratar de razonar con tu hijo ya que, digamos lo que digamos, es probable que resulte inútil. Lo mejor es esperar a que esté tranquilo para que no utilice una respuesta de “huida o enfrentamiento “, de esa manera podremos comenzar a charlar con él sobre lo que le hizo enfadar o sobre el comportamiento que nos hizo enfadar a nosotros.

10. «Si me gritas no podré entenderte»

Cuando un niño proyecta su ira mediante gritos, consiguen crisparnos los nervios. Evita gritar con frases como: «¡No grites!». No tiene sentido gritar a quien está gritando para que deje de gritar, ¿no crees? En este caso puedes optar por un: «Si me gritas, no puedo entenderlo». «¿Me lo repites, por favor? Pero despacio y más bajito?».

11. «Siempre estaré aquí para lo que necesites»

Pero sobre todas las cosas, recuérdale a tu hijo que no le vas a dejar solo pase lo que pase. Muchas veces los padres necesitamos un poco de descanso y huir de dichas situaciones, pero nuestros hijos necesitan saber que estamos ahí para ayudarles en todo aquello que necesiten, a pesar de sus desaciertos o errores.

Existen muchas formas de aplacar la ira. Pero la violencia y los gritos nunca son una buena opción. Sí lo es el cariño, la comprensión, los abrazos y los besos. Ayúdale con frases inspiradoras, ofreciéndole responsabilidad, incitándole a buscar soluciones, a profundizar en qué causó su enfado. Con tu ayuda, conseguirá superarlo. ¡No dejes de poner en práctica esas frases!».

«No pierdas el control cuando estás tratando de educar a tu hijo. Habla claro, mantén la calma y explica lo que hizo mal. Recuerda que los gritos y el miedo no educan a nadie, solo dañan».

Acerca de Aleja

"El trabajo sobre sí mismo está en no mirar, ni juzgar a los demás, sino comprender que todo lo que está a mí alrededor, está en mi interior".