CUANDO PIERDAS A TU MADRE

CUANDO PIERDAS A TU MADRE

Perder a una madre es una experiencia desgarradora que deja un vacío profundo en el alma. Cuando esa figura materna se desvanece, nos encontramos ante la pérdida de la persona que nos amó incondicionalmente, que nos comprendió como nadie más y que nos acompañó a lo largo de todas las etapas de la vida. Es perder a la fuente de perdón inagotable, a la protectora que disipaba nuestros miedos con solo estar presente, y a la confidente que nos buscaba cuando nos encontrábamos perdidos en el laberinto de la existencia.

En la ausencia de una madre, la realidad se transforma de manera inesperada. Ya no recibiremos sus llamadas preocupadas cada día, ni sus recordatorios amables de abrigarnos en días fríos. Las personas que rodean nuestras vidas podrán conocer parte de nuestra historia, pero nadie comprenderá nuestra esencia de la misma manera que lo hacía ella.

La pérdida de una madre nos sumerge en una nueva realidad, donde su ausencia deja un espacio vacío en cada celebración y en cada adversidad. Es un duelo que nos lleva a descubrir un mundo ahora más sombrío, extraño y más pequeño, transformando también nuestra propia existencia. A continuación quiero compartir con ustedes una hermosa reflexión.

Cuando Pierdas a tu Madre

Cuando pierdas a tu madre,
perderás a la persona que más te quiso,
la que mejor te conocía,
la que todo lo perdonaba,
la que te quitaba los miedos
y la que te buscaba cuando andabas perdido.

Cuando pierdas a tu madre,
nadie te recordará que te abrigues si hace frío,
ni te llamará cada dos horas,
para preguntarte si estás mejor
cuando estés jodido
y cuando hagas las cosas mal,
la gente se enfadará y tendrás que pedir perdón,
porque solo tú madre aguantaba tu mal carácter
y te quería hasta en tus peores días.

Cuando pierdas a tu madre,
la echarás de menos cada Navidad
y en cada cumpleaños
y cuando te pase algo bueno
y cada vez que te pase algo malo,
querrás hablar con ella para contárselo
y te darás cuenta que su silla está vacía
y que jamás volverá a estar a tu lado.

Cuando pierdas a tu madre
habrá personas que te conozcan
pero nadie como ella
habrá mucha gente que te quiera,
pero no te querrán más que a ellos mismos
como ella te quería.
Cuando pierdas a tu madre el mundo será
un poco más triste, más extraño, más pequeño
y tú también….

En estos momentos de reflexión sobre la pérdida de una madre, surge la inevitabilidad de confrontar la fragilidad de la vida y la profundidad de las conexiones familiares. A medida que exploramos estas palabras, es difícil no sentir la resonancia personal en cada línea, recordando la importancia de apreciar a quienes nos rodean.

La ausencia de una madre nos lleva a reconocer la efímera naturaleza de nuestras relaciones más preciadas, instándonos a valorar cada momento compartido y a expresar nuestro afecto mientras tenemos la oportunidad. En este viaje de la vida, cada experiencia, incluso la pérdida, se convierte en una poderosa lección sobre la belleza frágil de la existencia humana.

A aquellos que aún tienen el regalo de tener a su madre a su lado, les animo a reconocer y valorar la presencia única y el amor incondicional que les brinda. En el ajetreo diario, a veces pasamos por alto la importancia de expresar nuestro aprecio y gratitud. Aprovechen cada oportunidad para compartir momentos especiales, expresar cariño y construir recuerdos juntos. La relación con una madre es un tesoro precioso que merece ser cuidado y celebrado.

Para aquellos que ya no cuentan con la presencia física de sus madres, les envío un abrazo lleno de comprensión y empatía. La pérdida puede ser abrumadora, pero en el recuerdo y la reflexión sobre los momentos compartidos, encontramos una conexión perdurable. Honren su memoria celebrando las lecciones de amor, fortaleza y compasión que dejaron. Aunque físicamente ausentes, el amor de las madres sigue siendo un faro que ilumina nuestro camino.

Por Aleja Bama

Acerca de Aleja

"El trabajo sobre sí mismo está en no mirar, ni juzgar a los demás, sino comprender que todo lo que está a mí alrededor, está en mi interior".

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