EL SILENCIO COMO CASTIGO ES UN ACTO DE AGRESIÓN

por | Familia

¿Cuántas veces has tenido que castigar a alguien con un simple silencio? ¿O cuántas veces te han castigado dejando de hablarte? Esta es una forma bastante común de hacer las cosas, que generalmente indica un sentimiento de ira. El silencio como castigo puede significar también la desaprobación o el reproche, pero lo único que es seguro es que no es una actitud positiva.

El silencio se utiliza en muchas discusiones, cuando una de las dos partes decide dejar de intentar un diálogo. El deseo de no comunicarse es uno de los actos más agresivos que el ser humano puede hacer sin recurrir a la violencia real.

Evitar hablar con alguien implica el deseo de no querer reconciliarse a menos que ese individuo reconozca la supremacía total del otro. Básicamente, cuando decides permanecer en silencio en lugar de comunicarte con un amigo o compañero o miembro de la familia, estás diciendo implícitamente que o bien se adaptarán a tus posiciones o la relación termina ahí.

Sin embargo, el silencio, por su propia definición, no puede ser la solución a un conflicto, sin diálogo no será posible llegar a una conclusión mutuamente aceptable y permanecer en silencio sólo aumenta la tensión en el aire. De hecho, el silencio, además de ser un gesto agresivo, es también un vehículo de ira.

Dejar de hablar con una persona es una forma pura y simple de castigo, no una forma de llevar a cabo una discusión constructiva. El silencio pide una sumisión total y, además, es también una actitud infantil ya que no puede producir ningún resultado útil.

¿Cuándo se usa el silencio como castigo?

Usar el silencio como castigo es una técnica que está más extendida de lo que debería. La negativa al diálogo es el medio preferido de quienes no quieren llegar a un compromiso sino a una victoria aplastante. Dejar de hablar con alguien tiene como objetivo forzarlo a retroceder de sus posiciones.

Usar el silencio como castigo es una actitud infantil que en realidad no resuelve nada, solo brinda una gratificación egoísta para quien calla, dejando un amargo sabor a la otra persona, el cual genera heridas en la relación. De hecho, si esta situación es repetitiva, poco a poco se instaura una relación de manipulación emocional, donde uno es sometido a través del silencio.

Las persona que recurre al silencio como castigo generalmente es porque no dispone de otros recursos psicológicos para enfrentar la situación. De esa forma el silencio puede ser usado también como una estrategia para “obligar” a la otra persona escucharle. Puede ser usado a modo de escarmiento.

Usos positivos del Silencio

Sin embargo, hay otro tipo de silencio con algunas diferencias entre un silencio y otro. Puede ser que la persona que elija permanecer en silencio lo haga para evitar recurrir a peligrosos insultos que lamentaría poco después. En este caso se trata más bien de una suspensión indefinida de la discusión para lograr tonos más suaves.

Otro caso es cuando el motivo de la discusión ya ha sido tratado en otras numerosas ocasiones, si el individuo que está delante de usted no tiene la intención de escuchar, puede estar tentado de corresponder con un silencio correctivo.

También se da el caso de que el silencio indica la voluntad de recibir una disculpa, o una rendición total. El último silencio que vale la pena considerar es el que dicta la utilidad, después de una larga discusión se vuelve al punto de partida, así que ¿por qué seguir discutiendo? Es mucho mejor interrumpir la comunicación y el diálogo con el silencio.

El silencio como agresión y su inutilidad

Decidir interrumpir un conflicto con el silencio es un gesto agresivo y manipulador aunque no lo parezca. Dejar de hablar con alguien implica una exigencia de sumisión, que para muchos puede coincidir también con la humillación.

Además, ¿alguna vez te has preguntado si el silencio realmente funciona? Muy a menudo, es el diálogo el que permite resolver conflictos aparentemente irremediables, por lo que guardar silencio sólo aumentará las diferencias entre los puntos de vistas de ambos.

Se puede argumentar que el silencio puede tener efectos positivos a corto plazo, en primer lugar, evita que una de las partes se exalte, si fuera el caso de una persona con poca tolerancia, para así evitar la escalada a tonos aún más violentos, y en segundo lugar, le da tiempo para reflexionar. Pero a la larga, los silencios sólo aumentan la distancia emocional entre ustedes, así que debería evitarse el silencio agresivo.

“La distancia no separa a las personas, el silencio sí”.

Aleja

Aleja

"El trabajo sobre sí mismo está en no mirar, ni juzgar a los demás, sino comprender que todo lo que está a mí alrededor, está en mi interior".

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