NUESTROS ABUELOS DEBERÍAN SER ETERNOS

Nuestros abuelos deberían ser eternos. Cuidan, acompañan, quieren e incluso permiten pequeños caprichos a sus nietos, y de ahí surge una relación que devuelve historias preciosas entre ambos.

Los abuelos tienen un papel muy importante en nuestras vidas y cuando tenemos hijos y vemos la relación que forjan con nuestros padres es fundamental en el desarrollo de nuestros pequeños, nos damos aún más cuenta de que esa conexión es especial.

Nuestros abuelos dejan una huella que no se puede borrar. Amor, cariño, comprensión, sabiduría, confianza, entrega, fuerza, nos ofrecen un tesoro incalculable y, a medida que pasan los años, nos damos aún más cuenta de lo importante que han sido.

Carta para mis abuelos

Como si fuera ayer y el tiempo no pasara, como si las arrugas de vuestra cara fueran un complemento más, como si no fuéramos conscientes de que los días pasan facturas.
Como si quisiéramos taparnos la realidad con una venda y tomar vuestra mano para siempre,
Como si buscáramos no perdernos nunca y que el olor de nuestro plato favorito de la abuela no desapareciera algún día.

Me han hecho creer en lo eterno, en que si algo se rompe, no se tira, se arregla. En que los héroes no siempre llevan capa, a veces hasta les faltan dientes y caminan lento.
Me han echo creer en que se puede mirar a los ojos y ver magia sin trucos, solo con vuestras manos que aprietan fuerte y que nunca sueltan.

El mejor lugar cuando todo dolía era tu regazo, abuela… abrazándome los miedos y calmando las tormentas que no dejaban de llover por dentro.
Que la vida no es facil, pero que puede ser mas llevadera si se te escucha un domingo en el sofá a media tarde o cuando sea.
Que con vosotros en la cocina siempre estaba abierta y se podía jugar con todo, incluso con la hora de irse a dormir cuando era tan pequeña.

Por las veces que viniste con el coche por mi al colegio, abuelo como si llevases una carroza y me evitaste empaparme de pies a manos en días lluviosos.
Por la paga extra de vez en cuando y las estrenas de Navidad, que sin tener, me dabas para que comprara lo que quisiera y ojalá hubiera podido comprar mas vida para vosotros.

Por vuestra anciana sonrisa que siempre ha demostrado amor, del de verdad y no del de ahora.
Por enseñarme que puede existir la pasión después de cincuenta años con la misma persona, por no rendirse nunca, aunque fuera por mi.

Por seguir adelante con el peso de la familia a cuestas, por nunca agachar la cabeza, por estar siempre ahí.
A ustedes abuelos, por hacerme creer en la eternidad, por hacerme olvidar que es la palabra efímero si se trata de sus nombres, por desplegar esas alas tan vuestras y hacerme creer en la inmortalidad.

«Los abuelos nunca mueren, solo se vuelven invisibles. Siguen contigo… solo debes escucharlos con el corazón».