¿DE DÓNDE VIENE EL VACÍO EMOCIONAL?

El vacío emocional es una de las peores sensaciones que puede experimentar una persona y probablemente viene desde hace mucho tiempo atrás; la infancia y adolescencia. El vacío emocional es básicamente la consecuencia de haber vivido muchas experiencias en soledad, que no haz sentido que se validasen tus esfuerzos y resultados y definitivamente la falta de la presencia materna, la mirada de mamá.

Esto puede llevarte, ahora que ya eres adulto, a tener un concepto negativo de ti mismo y una necesidad y dependencia excesiva de atención y aprobación de los demás. Pueden ser factores predisponentes a que te sientas incompleto. Necesitas de alguien más para completar el rompecabezas.

¿Qué es el vacío emocional?

  • El vacío emocional es miedo a estar a solas.
  • El vacío emocional es incapacidad emocional.
  • El vacío emocional es miedo al que dirán los demás.
  • El vacío emocional es ansiedad y angustia.
  • El vacío emocional es no poder tomar decisiones.
  • El vacío emocional no nos permite ser la madre que nuestros hijos necesitan.
  • El vacío emocional no nos permite convertirnos en quien vinimos a ser.
  • El vacío emocional es dependencia emocional hacia mamá o la pareja.

Muchos viven experiencias hostiles en infancia y hoy que ya son adultos, piensas que la experiencia por la cual pasaron, fue lo peor: los maltratos, los gritos, las golpes, los castigos, un abuso, el bullying, dejarlos al cuidado de otros familiares. No obstante, la peor vivencia desde el punto de vista del niño, no fueron solamente esas experiencias, sino la soledad con la que se tuvo que vivir.

¿Dónde estaba mamá para protegerte y defenderte? ¿Dónde estaba mamá para que pudieras contarle lo que te estaba pasando? ¿Por qué no se daba cuenta? ¿Por qué no pudiste contárselo? Tantas preguntas sin respuesta que puedan menguar lo que sientes ahora.

Cuando un niño no puede acudir a mamá es porque ella no ha creado la confianza, la seguridad y la intimidad emocional suficiente y esté dispuesta a dar voz a sus hijos delante de cualquier adulto, en este caso, el niño se siente desprotegido, solo, vulnerable, ya que mamá no está conectada y no se encuentra emocionalmente.

Las madres de hoy en día están en un hacer constante: Arreglando la casa, cocinando, trabajando, comprando, limpiando, planchando, con el móvil, pero ¿en qué momento hay tiempo para los hijos?

Los hijos necesitan “llenarse se mamá”. ¿Cómo ocurre esto? Dándoles presencia de calidad por elección y no por obligación. Los hijos necesitan que mamá este por ellos y para ellos algunas horas al día, algunos momentos. El tiempo que se pueda dar no solo dependerá de la disponibilidad de la madre, sino también de la capacidad emocional de dar.

Si cuando lees esto lo primero que se te viene a la mente son los motivos, explicaciones, en definitiva excusas de porqué no puedes estar más presente con tus hijos, y por ejemplo te dices: “Es que no tengo tiempo, que hay que ordenar la casa, que tengo que cuidar al bebé, que yo trabajo fuera, que estoy muy cansada, que mis necesidades, que el tiempo de pareja… y más excusas”.

Si lo primero que se te viene a la mente son los motivos (pretextos) por los que no puedes estar presente y atender a tus hijos como realmente necesitan, en vez de tener el pensamiento de cómo podrías hacer para poder estar más y mejor con ellos, es porqué en realidad te duele estar presente, te ahogas con ellos, necesitas huir, necesitas estar ocupada para no sentir.

¿Qué es lo que no queremos sentir? Es nuestro vacío emocional. Nuestra capacidad de “dar” dependerá de lo que hayamos “recibido”. No es la cantidad de tiempo que pasamos juntos en la misma casa lo que les llena el alma, sino el tiempo de “exclusiva” que se le dedica a cada hijo.

Frases que le confirman a un niño que es mirado: Tú vales, tú me importas, tú eres especial, tú mereces, te valoro, te acepto, te amo.

Es la presencia de mamá, la disponibilidad, las ganas de estar con ellos. Si la mamá no elige estar por ellos y para ellos, si siempre hay algo más importante que hacer que compartir ese momento con ellos, entonces la sensación interna es de vacío. Y albergan pensamiento como: No valgo lo suficiente, no importo lo suficiente, no lo merezco.

¿Cuándo fue la última vez que estuviste presente, presente de verdad, en cuerpo y alma, por tu propia elección con tu hijo o hija y no por obligación? Lo recuerdas, ¿Cuándo fue? ¿Qué hiciste y cuanto tiempo estuviste presente con él o ella?

Acerca de Aleja

"El trabajo sobre sí mismo está en no mirar, ni juzgar a los demás, sino comprender que todo lo que está a mí alrededor, está en mi interior".