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COMO TRATAMOS A LA MADRE, ASÍ NOS TRATA LA VIDA Y EL DINERO

El dinero es una energía de agradecimiento, que permite mantenimiento de la vida y creatividad. Recibimos dinero para compensar un producto, cuando hemos realizado un servicio de los demás. Este dinero es el que más fuerza tendrá, quiere decir que más servirá nuestra vida, para vivir, para crear algo nuevo, para transformar nuestra vida.

Mientras que el dinero regalado u robado se escapa muy pronto. El dinero es una energía en movimiento, circula, va de uno a otro. Nadie lo puede retener sin que pierda su fuerza. El dinero permite vivir, está al servicio de la supervivencia y de la transformación de lo cotidiano, de la creatividad. Para florecer necesita ser agradecido y honrado como necesario, como lo primero. Es el fruto del amor a todo y a todos.

Nuestra Abundancia

Nuestra abundancia está ligada a nuestra capacidad de amor y agradecimiento incondicionales. La vida es abundancia, y la abundancia es la energía de agradecimiento que tenemos hacia la vida. Si estamos en sintonía con la vida como es, nuestra respuesta solo puede ser de agradecimiento a todo como es y a todos como son, atrayendo irremediablemente la abundancia a nuestras vidas. Este agradecimiento se traduce, primero, por nuestro amor y respeto a los padres que nos dieron la vida y en segundo lugar por nuestro amor a los difíciles, excluidos, rechazados, prepotentes y otras personas juzgadas de incorrectas.

El dinero que recibimos es la compensación por nuestro buen dar. El buen dar empieza con los padres: cuando tomamos a nuestros padres, o sea, cuando aceptamos recibir incondicionalmente todo lo que nos dieron nuestros padres, necesitamos devolver, por agradecimiento. Pero a los padres no les podemos devolver lo mucho que nos han dado, por lo que instintivamente nos giramos hacia los demás, pareja, trabajo, y a ellos damos lo que tomamos de los padres. Esto es el buen dar. El entorno nos lo compensa y agradece con la abundancia.

El dinero viene de la madre. En la madre, durante los primeros nueve meses de nuestra vida, hemos conocido la abundancia de la naturaleza y su imperfección. Al tomar conscientemente a nuestra madre, reanudamos el fluir de la abundancia en nuestra vida. La abundancia es un movimiento del espíritu para el que agradece toda su vida como es.

El dinero, símbolo de vida, necesita ser aceptado como es, reconocido, querido, respetado. También necesita ser destinado a la vida. Necesita ser recibido para ser dado de nuevo a cambio de otro servicio que mejora nuestra vida. El vínculo con nuestra madre es el más importante, porque es el primero que mantenemos en nuestra vida. De ella nos nutrimos durante el embarazo. Estuvimos en su vientre o matriz tomando provisiones para la vida. Conforme haya sido esa nutrición, serán las herramientas que tendremos para enfrentar la vida. De nuestra madre recibimos la energía de vida. Conforme haya sido esa energía, así nos sentiremos aquí y ahora.

Cuando veas a una persona siempre enojada, su enojo en realidad es con su madre, de un modo muy inconsciente. Comúnmente se dice: está enojado con la vida, o está en guerra con la vida, y la madre representa la vida. Punto. Y si yo no estoy en paz con mi madre estaré en guerra con mi vida. Por eso la importancia de sanar este vínculo. Muchas de nuestras enfermedades son producto del niño que no recibió el amor de mamá. Hay que observar muy bien, todas las discordancias con la energía vital son porque que le hizo falta de su madre, quedó desnutrido emocionalmente.

Es proporcional a mi capacidad de tomar de todos, de amar a todos, por lo tanto de amar a los “malos”. El entorno me quiere y me paga tanto como mis antepasados rechazados me agradecen ahora haberles mirado con amor.
La abundancia es una respuesta del Espíritu, del vacío creador.

Dinero, madre y vida son energías equivalentes

Los órdenes de la abundancia son los siguientes:

1. Asentir a todo como es y a todos como son

Asentir a todo como es y a todos como son agradecer todo como es y a todos como son, aunque todavía no entendamos. La abundancia es la respuesta del universo, del sistema familiar y del espíritu al que está al servicio de la vida, agradeciéndola como es, con la muerte y con el sufrimiento también. Nuestras vidas forman parte de grandes movimientos de compensación y de reconciliación. Es a lo que tenemos que asentir.

2. Tomar todo como es

El siguiente orden de la abundancia dice «tomar», tomar todo como es, tomar a todas las personas como son, formar parte del movimiento de la compensación de la vida, equilibrando el dar y tomar.

El dinero que recibimos es la compensación a nuestro buen dar. El buen dar empieza con los padres : cuando « tomamos » a nuestros padres, o sea, cuando aceptamos recibir incondicionalmente todo lo que nos dieron nuestros padres, necesitamos devolver, por agradecimiento, pero a los padres no les podemos devolver lo mucho que nos han dado, por lo que instintivamente nos giramos hacia los demás, pareja, trabajo, y a ellos damos lo que tomamos de los padres. Esto es el buen dar. Y el entorno nos lo compensa y agradece con la abundancia.

En constelaciones familiares, tomar a la madre es contactar con el éxito y el dinero. Tomar al padre nos abre a la fuerza de la realización profesional. Tomar a ambos a la vez permite que el éxito profesional fluya en nuestras vidas. Y este éxito está unido a la prosperidad económica. Tomar solo un poco a los padres tiene como consecuencia no ser capaz de dar mucho a los demás, y, por lo tanto, la respuesta del universo será también pobre, mezquina. Tomar a todos como son significa tomar a todos los excluidos, rechazados, perpetradores y despreciados, de las dos ramas, los conozcamos o no.

Tomar a todos como son significa también querer a la gente difícil de nuestra propia vida, a los perpetradores económicos, a los prepotentes, a los tiburones y usureros, etc. y agradecerles ser como son.

3. Respetar al anterior

Resumiendo, nuestra abundancia está ligada a nuestra capacidad de amor incondicional y agradecimiento incondicional también. Se traducirá en nuestras vidas, primero por nuestro amor y respeto a la madre y a todas las mujeres de nuestro sistema familiar, y en segundo lugar por nuestro amor a los difíciles, rechazados, prepotentes, violentos y otras personas moralmente «incorrectas».

Ese amor tiene su reflejo en nuestra capacidad para decir «gracias por ser como eres» a cualquier ser humano. El dinero viene de la madre. En la madre, durante los primeros nueve meses de nuestra vida, hemos conocido la abundancia de la naturaleza y su imperfección. Al tomar conscientemente a nuestra madre, reanudamos el fluir de la abundancia en nuestra vida.

En la pareja, observamos que la abundancia depende de la actitud de la mujer. Si la mujer respeta a su marido, el marido tendrá éxito y prosperidad. Para las personas solteras, éxito y prosperidad dependen de cómo han tomado a su propia madre.

Las herencias: La herencia fue acumulada gracias al respeto de una mujer por su marido (abuelo, bisabuelo, etc). La herencia puede estar bloqueada porque ningún descendiente ha mirado, honrado y agradecido a esa mujer. El orden entre padres e hijos dice: los padres dan y los hijos toman.

Lo que dan los padres siempre es un regalo. Deben ser honrados y agradecidos por lo que han dado. El hijo que exige algo de los padres pierde a sus padres. La culpa y los méritos pertenecen al que actuó y solo a él. Un padre no tiene ninguna obligación de dar algo a sus hijos. El hijo no tiene ningún derecho de exigir algo de sus padres.
Los padres dan siempre a todos sus hijos por igual, a todos los que estén en su lugar de hijos, y solo dan a esos hijos.

En las herencias el orden sistémico se respeta inconscientemente de un modo contundente: el hijo que reemplaza a un hermano muerto excluido o a un aborto olvidado recibirá dos partes de herencia, la suya y la del excluido; el hijo que sustituye a un tío, padre, abuelo, no recibirá nada ya que no vive como hijo.

Las deudas: Tener deudas o hipotecas es un modo de pagar un daño, de equilibrar una culpa no asumida. Puede ser nuestra o, más frecuentemente, pertenecer a un ancestro con quien tenemos una fidelidad o una intrincación.

Avaricia: «Tengo muy poca energía para vivir, no la tengo que malgastar». El dinero es el equivalente de la vida, la persona siente que su soplo de vida se apaga, tiene que ahorrar al máximo su dinero-energía.

La ludopatía: Mejor es jugarse el dinero antes que jugarse la vida. La ludopatía en la que el jugador pierde una y otra vez es un sustituto de suicidio.

La crisis pertenece a un campo superior al servicio del cambio. La dirige el movimiento del espíritu. Es pura energía, al servicio del amor y de la vida. En la crisis el movimiento del espíritu se despliega, prodigando su fuerza y su amor al que quiere ver y cambiar.

La abundancia es un movimiento del espíritu, para el que agradece toda su vida como es. El dinero, símbolo de vida, necesita ser aceptado como es, reconocido, querido, respetado. También necesita ser destinado a la vida. Necesita ser recibido para ser dado de nuevo a cambio de otro servicio que mejora nuestra vida.

 

«Tomo a la vida tal y como es. Tomo mi historia tal y como ha sido, agradeciéndola y respetándola y amándola».

 

Acerca de Aleja

"El trabajo sobre sí mismo está en no mirar, ni juzgar a los demás, sino comprender que todo lo que está a mí alrededor, está en mi interior".