LA VERDADERA TRAICIÓN

La traición duele. Duele que un extraño se aproveche de tu buena voluntad para sacar ventaja, duele todavía más que te traicione alguien cercano que cuenta con tu confianza, como un amigo, alguien de tu propia familia o incluso tu propia pareja. También existen las traiciones que se realizan inconscientemente, las que no son intencional; y son las promesas que a las finales nunca se cumplen.

Sin embargo la traición más dañina es la que cometes en contra de ti. Así es, tu propia relación, tu propia traición, pues la relación mas importante que tienes es la relación contigo mismo. Las demás relaciones pasan a un segundo plano y la calidad de cada relación depende de la calidad que existe entre la relación contigo mismo, solo son un reflejo del amor que te das o del que te niegas.

¿Cómo sé si me estoy traicionando?

En muchos casos no somos conscientes de que estamos viviendo está situación, pues se nos hace normal ir en contra de nosotros mismos, pues en el fondo tenemos un miedo muy grande a ser rechazados, excluidos y juzgados. Veamos algunos ejemplo de auto-traiciones.

  • Me traiciono cuando me pongo en segundo lugar.
  • Me traiciono cuando me auto-engaño, intentando justificar esas acciones, distorsionando la realidad para evitar sentirme mal.
  • Me traiciono cuando me obligo a estar en lugares que no quiero y a hacer cosas que no deseo, cuando siento que debo hacerlo por “compromiso”.
  • Me traiciono cuando no soy coherente, cuando mis acciones no están en consonancia con lo que siento, pienso y hago.
  • Me traiciono cuando dejo que los demás decidan por mí en cuestiones que tienen que ver con mi propia vida y cuando sigo los guiones familiares aunque mi camino sea otro.
  • Me traiciono cuando no me permito expresar mis talentos, por temor a ser juzgada.
  • Me traiciono cuando prefiero complacer a otros aunque eso me cause un conflicto.
  • Me traiciono cuando no cumplo con las promesas que me hago.
  • Me traiciono cuando pienso que nada bueno me aguarda en el futuro y, por ello, dejo de luchar por lo que quiero.
  • Me traiciono cuando me auto-saboteo para luego culparme y juzgarme.
  • Me traiciono cuando quiero resultados positivos, pero me aferro a mis pensamientos y dinámicas negativas.
  • Me traiciono cuando me parece una tarea imposible prestarme cinco minutos de atención, para practicar o buscar herramientas que alimentan mi espíritu, pero puedo desvelarme viendo una serie completa o pasar horas distraído en cosas que no me aportan nada a mi vida.
  • Me traiciono cuando genero tolerancia al dolor, en lugar de buscar mi propia sanación.

Estos son solo unos ejemplos de cuantas veces te traicionas, lo suficiente como para darte cuenta de que, a veces, quien te está traicionando está muy cerca.

Sin embargo, lo bueno de descubrirlo y de admitirlo es que puedes darle la vuelta a esta situación. Puedes superar la decepción, y empezar a aceptarte. Tienes el derecho, y más que el derecho, el deber de hacer tu propio camino, en coherencia con tu corazón y con tus pensamientos, pues cada quien viene a crear su propia historia, a aprender sus propias lecciones.

¿Cómo podemos mejorar la relación con nosotros mismos?

Primero debemos querernos y aceptarnos a nosotros mismos, reconocer nuestras virtudes y debilidades y siempre mejorar. Segundo, aprender a aceptar que todos no nos van a querer, es imposible que todo mundo nos quiera y nos acepte.

Deja de ser esclavo de los demás, del qué dirán, de lo que piensen de ti, de tu reputación, de tú imagen, hay que ser honestos con nosotros mismos. Cada vez que renuncias a tu autenticidad te estas sometiendo a los demás

Puedes tomarte un tiempo para ti y darte cuenta de lo caro que te sale el complacer a los demás, puedes escribir todo aquello que pierdes cuando dices que “sí” y en realidad quieres decir “no”. Probablemente te des cuenta que pierdes tiempo, productividad, tranquilidad, paz, energía y hasta dinero. Todo eso tiene un coste mental, emocional y físico muy alto.

Puedes iniciar tu trabajo personal identificando a  aquellas personas de tu confianza con las que puedes iniciar practicando un no, un día, un momento, para que te des cuenta que así digas no, el mundo no se va a caer, esa persona a la que aprecias no te va a rechazar y no dejarán de quererte e de igual forma te seguirán aceptando.

Aprende que te vas a equivocar y los demás te criticarán. Acepta que es parte de las relaciones humanas la crítica buena o menos buena, más bien tómatelo como un regalo que te sirva para reflexionar y conocerte y seguir creciendo.

Seamos honestos con nosotros. Nuestra relación con nosotros mismos es la relación más importante que necesitamos mantener.

Acerca de Aleja

"El trabajo sobre sí mismo está en no mirar, ni juzgar a los demás, sino comprender que todo lo que está a mí alrededor, está en mi interior".