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MI ALMA TIENE PRISA

Vivimos la vida de forma acelerada y casi nunca tenemos tiempo de mirarnos a nosotros mismos. No tenemos tiempo para una reflexión necesaria. En cambio, preferimos mirar a otros para criticar y juzgar sin considerar todo lo que han tenido que pasar o las circunstancias de vida que rodean a cada ser humano.

¿Alguna vez has pensado realmente que te hace feliz? ¿Te parece bien ignorar lo que es importante en tu vida? ¿Es sano que tu vida, cómo te relacionas y lo que hablas deba centrarse exclusivamente en el trabajo? ¿Alguna vez te has preguntado que es lo que quieres hacer? ¿Cómo quieres ser recordado? Son preguntas que encausan tu existencia hacia tu verdadera esencia, vocación, propósito o como quieras llamarlo. No critiques a otros que quizás, a diferencia tuya, han crecido y se ubican justamente donde el alma está contenta.

Con el pasar de los años nos damos cuenta de que la vida no es lo suficientemente larga como para vivir todo lo que nos gustaría, pero muchas veces, más allá de eso, no somos capaces de valorar lo que tenemos, lo que vemos, desperdiciamos el tiempo en cosas que no lo merecen, no porque sean irrelevantes, sino porque nuestro corazón no está en ellas.

Mario de Andrade fue un poeta, investigador y crítico de arte brasileño y nos dejó un hermoso poema que nos muestra una apreciación diferente de la vida, que si logramos inspirarnos en ella, podemos sin duda darle mucho más valor a cada segundo con este regalo que llamamos vida.

Poema Golosinas

-Por Mario de Andrade-

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a manipuladores y oportunistas.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchos dulces en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír de sus errores.

Que no se envanezca con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de la hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan solo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas.

Gente a quienes los golpes duros de la vida, le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan.

Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que solo tienes una.

Este es un hermoso poema que permite reivindicar las emociones de los más adultos y un llamado a la reflexión de los más jóvenes, quienes imponen sus ideas sobre aquellos que ya han comprendido que la vida se agota y hay un más allá que te ubica en lo realmente importante: abrazar profundamente cada momento que se presente a diario y valorar sin cuestionamientos los logros alcanzados.

No te dejes llevar por la codicia y entiende que el significado de la existencia es mucho más grande que un trabajo bien remunerado y el reconocimiento público.

Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro. Vive tu propia vida. Todo lo demás es secundario.

Acerca de Aleja

"El trabajo sobre sí mismo está en no mirar, ni juzgar a los demás, sino comprender que todo lo que está a mí alrededor, está en mi interior".