dialogo interno

DIÁLOGO INTERNO: LA FORMA EN QUE TE HABLAS

Vivimos en mundos interpretativos. Basta con mirar a nuestro alrededor y ver cómo diferentes personas experimentan el mismo hecho de forma totalmente diferente. Ten cuidado con la forma en que te hablas, porque es importante lo que te dices a ti mismo. Te conviertes en lo que piensas.

Es interesante saber que el simple hecho de pensar sobre un tema determinado puede cambiar nuestro estado de ánimo, haciéndonos sentir mejor, o peor y esto se debe al diálogo interno que tenemos.

El diálogo interno es un fenómeno complejo que tiene un gran impacto en la estructura de nuestro cerebro y en nuestra salud emocional y que por ello, todos deberíamos aprender a controlarlo. Nuestro diálogo interno moldea nuestras creencias sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea, pero también repercute de forma directa en nuestros estados de ánimo.

El lenguaje que usamos cuando pensamos y lo que nos decimos con estos pensamientos, es mucho más importante de lo que solemos creer.

No importa cuál sea tu objetivo: adelgazar, hacer ejercicio, tener éxito, casarte, tener hijos, el punto es que te conviertes en un reflejo de la forma en que te hablas a ti mismo, porque eso es en lo que te estás enfocando.

Si no desarrollamos la capacidad de darnos cuenta de cómo es nuestro diálogo interno y cómo este afecta a nuestras emociones y conductas, difícilmente podremos actuar sobre él para modificarlo. Porque lo que también ha quedado demostrado con diferentes estudios es que el diálogo interno negativo y persistente debilita diferentes estructuras neuronales y nos hace mucho más vulnerables al estrés.

Mientras manifestamos todo aquello en lo que estamos enfocados, es necesario eliminar de tu vocabulario y de tus pensamientos ideas negativas que son tan comunes en el diálogo interno.

1. Elimina el “soy tan tonto”

Esta frase es muy dura y fuerte. Si antes te lo dijiste, a partir de ahora no lo vuelvas a hacer, jamás; de la misma forma no debes decirte que eres “estúpido”. Nunca jugamos con nuestros estados del ser porque inconscientemente “compramos” la idea de inmediato. Y si “eres estúpido”, vivirás de acuerdo, siempre haciendo tonterías.

Quizás algo que hiciste no salió como esperabas, pero eso no significa que seas tonto o estúpido. Necesitas aprender a exteriorizar ciertas situaciones para no relacionarte con ellas como persona o tomarlas personalmente. Todo es simplemente una experiencia y si no te gustó deja de valorarlo, no te juzgues y haz lo que sea necesario para cambiarlo.

Es más fácil cambiarlo cuando ya no estás enganchado y juzgarte que eres estúpido porque dejas de centrarte en lo que sale mal y empiezas a abrirte a otras posibilidades que ni siquiera habías visto antes. Entonces, cuando algo anda mal contigo, detente, interrumpe tu diálogo interno y comienza a decirte a sí mismo: “Está bien, no salió como estaba planeado, voy a encontrar otro camino”. Tu autoestima y tu propia imagen son tan frágiles y tan importantes que tienes que hacer lo que sea necesario para mantenerlos a salvo.

2. Elimina el “no puedo”

Por si tienes dudas ¡Sí puedes! Cuando te repites que “no puedes” hacer algo, probablemente este hablando tu zona de confort. ¿Qué te impide crecer? Si alguna vez has entrenado y te dices a ti mismo: “No puedo”, entonces quizás lo que necesites sea un cambio en tu rutina, un entrenador o algo más que te apoye en tu proceso, pero eso no significa. que no puedes.

Porque incluso cuando te empujan a hacer lo que dijiste que no podías, ahí es cuando se abre un mundo infinito de posibilidades para ti. Es importante entender que podemos pedir ayuda, no tenemos que hacerlo todo solos, siempre vale la pena apoyarnos de otras personas, cursos, tecnología, herramientas, todo lo que sea necesario para lograr nuestras metas y metas.

3. Elimina el “estoy tan cansado”

Si te dices a ti mismo que estás cansado, ¿adivina qué? Te sentirás cansado. Incluso cuando estás realmente cansado, no necesitas recordártelo constantemente porque se convierte en tu enfoque, manifiestas todo en lo que estás concentrado y entonces siempre estarás cansado. Por el contrario, si desea más energía, comienza actuando como si ya la tuviera, párate derecho, respira hondo, sonríe y comienza a decirte a ti mismo que eres fuente de energía.

4. No te subestimes

¿Eres una persona que se cuestiona a si misma todo el rato? ¿Siempre te comparas con los demás o te afecta lo que piensen de ti? Que soy demasiado mayor para esto, que soy muy joven para aquello, que soy muy gordo, que soy muy delgado, que no soy tan alto, etc. Todas estas afirmaciones, lo único que realmente dicen es que no eres lo suficientemente bueno. Y eso no es cierto.

Tener un mal concepto de uno mismo puede influir en la mayoría de los principales aspectos de tu vida de una forma muy negativa. Esto te roba tu poder personal y destruye tu autoestima. Eres suficiente para ser y hacer todo lo que quieras.

5. Deja de pensar que tienes mala suerte

Si normalmente te suceden cosas malas o negativas, deja de invitarlas a tu vida. Esto puede sonar un poco duro, pero es totalmente cierto. Somos 100% responsables de todo lo que nos pasa (consciente o inconscientemente). Y hasta que no acepte esa responsabilidad, siempre será víctima de las circunstancias.

Si te ocurre algo malo, no digas: “esto siempre me pasa a mi”. Lo peor que puedes hacer es culparte, de esta forma te saboteas a ti mismo, es mejor que en ese momento te detengas, analices la situación y veas cómo puedes cambiarla.

Tener en cuenta que si algo maravilloso, debes asumir la responsabilidad también, no se la atribuyas a la suerte, porque una vez más significa que estás permitiendo que situaciones y fuerzas externas controlen tu vida. Quién eres hoy es un reflejo de las ideas que tienes sobre ti. Tu vida no depende de terceros, solo de ti, así que toma el control de tu vida y decide lo que quieres vivir. Sea una persona que crea lo que quiere en su vida

“No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede” –  Epícteto

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