5 PODEROSOS PENSAMIENTOS DE LOUISE HAY QUE TE INSPIRARÁN

Los pensamientos que tenemos y las palabras que decimos están continuamente formando nuestro mundo y nuestras experiencias. Tu inconsciente va a elegir los pensamientos que son importantes para ti en este momento. Estos conceptos son como los fertilizantes que se usan para trabajar la tierra, solo que estos trabajarán en tu mente. Al absorberlos a medida que los vas repitiendo enriqueces lentamente la base de tu jardín de la vida. Cualquier cosa que plantes crecerá en abundancia.

Muchos tenemos el viejo hábito de pensar negativamente, y no nos damos cuenta del daño que nos hacemos a nosotros mismos. Sin embargo, nunca estamos estancados, porque siempre podemos cambiar nuestra manera de pensar. Cuando aprendemos a elegir constantemente pensamientos positivos, los viejos y negativos se disuelven y desaparecen.

Louise Hay ha sido una fuente de inspiración, que siempre nos invitó a entender que no hay excusas, que no hay verdugos, que no hay culpables, que somos los creadores de nuestras vidas y que no debemos desperdiciar nuestras energías en cosas que nos resten en ningún sentido.

En el 2017 Louise Hay nos dijo adiós, pero nos dejó un gran legado al cual tendremos acceso siempre, como una parte de ella que estará siempre disponible para nosotros. Aquí les dejamos estos 5 poderosos pensamientos que te inspirarán:

5 Poderosos Pensamientos de Louise Hay que te Inspirarán

«Te veo como una persona sana y vibrante, rodeada de una belleza exquisita, teniendo una vida de amor y prosperidad, llena de alegría y risas. Estás en un maravilloso camino de cambio y crecimiento. Disfruta de tu viaje».

Tus pensamientos son la causa primera de todas las cosas. Cuando mantienes un pensamiento durante un tiempo, éste se transmite al Universo. Puedes empezar ahora mismo a sentirte sano. Puedes empezar a sentir prosperidad. Puedes empezar a sentir el amor que te rodea, aunque no esté presente. Lo que sucederá es que el Universo responderá a la naturaleza de tu canto. El Universo corresponderá a la naturaleza de este sentimiento interno y se manifestará, porque así es como te sientes.

«Yo no corrijo problemas, corrijo mi pensamiento. Luego los problemas se corrigen a sí mismos».

Esta reflexión nos invita a cambiar la manera de pensar, a ver las cosas diferentes, nos permite darnos cuenta de que la forma en que vemos la vida es la clave, de que podemos afrontar los problemas de la mejor forma posible, pensando que después de la tormenta, siempre llega la calma, y que de cada mala experiencia, siempre hay una gran lección. Ser conscientes de que el origen de nuestros problemas está en nuestros pensamientos y tener el control sobre nuestra mente para modificarlos, es sin duda una clave de vida en la cual todos debemos trabajar.

«Si no te amas total, entera y plenamente, es porque en algún momento aprendiste a no amarte. Pero puedes desaprenderlo. Empieza a ser amable contigo ahora mismo».

Louise Hay siempre nos habló acerca del amor propio y de su propia experiencia de como le cambio la vida. Para muchas personas se les hace muy dificil aceptarse y amarse tal cual son, afortunadamente no todo está dicho. Como todo en la vida, siempre llena de cambios, las personas no estamos ajenas a ello, siempre podemos cambiar de actitud, de pensamientos, lo que hace 10 años atrás nos gustaba, el día de hoy puede que ya no nos guste más. Así es, siempre podemos cambiar de pensamiento, en este caso podemos desaprender lo ya aprendido.

Todos podemos comenzar a mirarnos diferentes, entendiendo que dentro de lo imperfectos que somos, somos perfectos. Reconocer que tenemos cualidades únicas, talentos que a cada uno le pertenecen, somos capaces de llegar a donde nos propongamos y esto es general, aplica para todos. ¿Cómo no amarnos? Cuidémonos, protejámonos, admirémonos y celebremos cada uno de los pequeños o grandes pasos que damos. Cultivos a diario el amor más importante, el propio.

«Todos los eventos que has experimentado en tu vida hasta este momento han sido creados por tus pensamientos y creencias que has tenido en el pasado. Fueron creados por los pensamientos y palabras que usaste ayer, la semana pasada, el mes pasado, el año pasado».

Este pensamiento no tiene la intención de que te deprimas o te llenes de culpas si no estás viviendo lo que quieres vivir. Solo es una invitación a que te des cuenta de lo poderoso que eres para poder cambiar esa realidad. Todo lo que has podido crear, te guste o no, corresponde a tus creencias a tus pensamientos y ¿qué podemos hacer con esta información? Pues comenzar a pensar lo que nos convenga para crear nuestro mañana, nuestro próximo fin de semana, nuestros próximos 5 o 10 años. Si todo se origina en un pensamiento, pues pongamos especial cuidado en lo que pensamos.

«Solo cuando dejemos de sentirnos víctimas, seremos capaces de recuperar nuestro valor y estaremos dispuestos a aprender la lección para que el problema desaparezca».

Soltar el papel de víctima es liberador y será la mejor inversión, ya que con ello recobramos el control y podemos crear experiencias de vida que dependan única y exclusivamente de nosotros y no de lo que creemos que el entorno ha hecho con nosotros. Dejaremos de lado las exceptivas que hemos tenido para con las personas que nos rodean y nos haremos cargo nosotros mismo.

Muchas cosas ocurren y nos lastiman, pero sin considerar ahora que cada una de ellas la atrajimos nosotros, pensemos que con el rol de víctima, solo estamos cediendo el control de cómo una experiencia nos va a seguir afectando.

Esperamos que puedan aplicar estos pensamientos a su vida diaria y que de alguna manera se sientan beneficiados por sus efectos que estos cambios conllevan.

Siempre podemos escoger entre una mentalidad de pobreza y una mentalidad de prosperidad. Cuando tenemos pensamientos de carencia y limitación, entonces eso es lo que experimentamos. No hay manera de ser prósperos si nuestros pensamientos son de pobreza. Para triunfar es necesario tener constantemente pensamientos de prosperidad y abundancia.

«Comienza a reconocer la prosperidad en todas partes y regocíjate con ella». Louise Hay