DEJAR DE CULPAR A OTRA PERSONA

Muy a menudo, cuando las personas no logran sus objetivos y el nivel de éxito que esperan de sus vidas, tienden a culpar a otras personas y situaciones del entorno exterior. Culpan a su jefe, a sus padres, a su pareja, a sus hijos, a la economía, a la inflación, al gobierno, a los políticos, a los medios de comunicación, al tráfico y al tiempo.

Para tener el éxito que deseas, tienes que empezar por dejar de culpar a otra persona o a algo por lo que te ocurre en la vida. Y en cuanto lo hagas, tendrás más poder y energía en tu vida, y acabarás atrayendo a otras personas positivas y decididas a tu alrededor. Tienes 2 opciones, puedes elegir tener dos tipos de mentalidad diferentes: Mentalidad de culpabilidad o mentalidad de responsabilidad.

Características típicas de estas dos mentalidades

Cuando te das cuenta de que has creado la situación en la que te encuentras en un momento determinado, eres capaz de derribarla y recrearla como te gustaría. He aquí un ejemplo concreto de cómo funcionan la mentalidad de culpa y la mentalidad de responsabilidad.

Mentalidad de culpa

No soy capaz de reconocer mis errores, no puedo hacerme cargo, caigo en el victimismo y me repito: “No es mi culpa”. “Yo no lo hice”. “La culpa es de ellos”.

Ejemplo: Tus compañeros de trabajo nunca cumplen los plazos, lo que te obliga a trabajar hasta tarde para completar los proyectos a tiempo.
Tu respuesta: Reniegas y culpas a tus compañeros y al director, pero no dices nada.
Resultado: Trabajas hasta altas horas de la noche para poder cumplir con todo, poniendo en crisis tu matrimonio y tus relaciones familiares, y también perjudicando tu salud.

Mentalidad de responsabilidad

Cuando dejo de culpar a las personas o a las circunstancias externas, me doy cuenta de que yo he creado o permitido la situación, y puedo empezar a buscar soluciones para obtener el resultado que quiero.

Ejemplo: Tus compañeros de trabajo nunca cumplen los plazos, lo que le obliga a trabajar hasta tarde para completar los proyectos a tiempo.
Su respuesta: Encuentre una forma de simplificar el proceso y, a continuación, presente su plan de forma confidencial al director del proyecto.
Resultado: El gestor te crea un papel más amplio, dejándote la supervisión del proyecto, lo que aumenta tu responsabilidad y, por tanto, también tu salario. Y llegas antes a casa para pasar más tiempo con tu familia y dormir más.

Lo cierto es que ante un acontecimiento negativo, las personas de éxito no buscan culpables ni señalan a nadie. Buscan soluciones, buscan nuevas formas de resolver el problema. Pasan a la acción en lugar de sentarse y culpar a alguien o a algo.

¿Cómo abandonar la mentalidad de culpa?

La primera pregunta que debes hacerte es si estás dispuesto a abandonar definitivamente la tendencia a buscar un culpable de lo que te ocurre. Si tu respuesta es positiva, el primer paso es reconocer y aceptar la mentalidad de culpa que has tenido hasta ahora.

Poderoso ejercicio

Ten un lapicero, un papel y escribe una lista de los pensamientos de culpa que has utilizado para justificar la situación en la que te encuentras en este momento. Algunos ejemplos:

  • Tuve una infancia difícil. La culpa es de mis padres y mi familia.
  • La universidad a la que asistí era mala. Es su culpa.
  • Mi mujer o mi marido no me dejan perseguir mis sueños. No puedo hacer lo que me gustaría por su culpa.
  • La empresa para la que trabajo no me respeta a mí ni a mis ideas. Es culpa de los directivos.
  • Mis amistades no son muy ambiciosos, así que yo tampoco lo soy. La culpa es de ellos.
  • No tengo dinero porque la economía está mal.
  • Tengo sobrepeso porque mi mujer me da de comer demasiado.

Ahora es tu turno. Tómate 10 minutos y escribe el tuyo. Los pensamientos de culpabilidad que has anotado pueden ser ciertos, pero no deben seguir impidiendo que persigas tus objetivos y el éxito que deseas. Puedes convertir tus pensamientos de culpa en pensamientos de responsabilidad.

Entonces, por cada uno de los pensamientos de culpa que anotaste, escribe uno de responsabilidad. Tome estos dos ejemplos como punto de partida:

  • Pensamiento de culpabilidad: No tengo éxito porque mi mujer no me deja perseguir mis sueños.
  • Pensamiento de responsabilidad: Aunque mi mujer no me deje perseguir mis sueños, puedo tomar las medidas necesarias para crear una vida mejor.
  • Pensamiento de culpabilidad: No hago más dinero porque realmente no tengo alternativas.
  • Pensamiento de responsabilidad: Aunque no veo ninguna alternativa, la verdadera razón por la que no gano más dinero es porque no he utilizado mi creatividad e identificado nuevas oportunidades.

Una vez que haya identificado tus pensamientos de responsabilidad, repítalos varias veces al día durante al menos 30 días para arraigarlos en su subconsciente.

“Y sí decidimos ser protagonistas en lugar de víctimas, dejaríamos de perder el tiempo culpando a los demás y tendríamos energía para diseñar la vida que queremos vivir”. 

Acerca de Aleja

"El trabajo sobre sí mismo está en no mirar, ni juzgar a los demás, sino comprender que todo lo que está a mí alrededor, está en mi interior".