EL VALOR DE LA PERSEVERANCIA

La perseverancia es el hábito de seguir luchando ante la adversidad, sin importar los retos y las dificultades que haya que enfrentar. Las personas perseverantes tienen un propósito definido, saben lo que quieren lograr, se comprometen con sus metas y no descansan hasta hacerlas realidad. Tienen la disciplina de administrar su voluntad, de saber decir no cuando hay que hacerlo, no se dan por vencidas aunque todo esté oscuro y no se vea una oportunidad para continuar.

A continuación, algunas historias sobre perseverancia que te harán reflexionar.

Thomas Alba Edison se negó a darse por vencido cuando sus primeros esfuerzos por descubrir el filamento de la lámpara incandescente de carbono no dieron sus frutos. Edison continuó su búsqueda haciendo innumerables experimentos con una variedad de materiales, pero fracasaba. Más tarde, el 13 de octubre de 1879, después de trece meses de repetidos fracasos, Edison finalmente tuvo éxito en su búsqueda de un filamento que soportara el estrés de una corriente eléctrica. Edison exploto más de 5 mil bombillos hasta que desarrolló la primera bombilla. Si se hubiera rendido en la 2650, no hubiera alcanzado la meta. Su perseverancia contra todos los pronósticos desalentadores había dado al mundo la maravilla de la bombilla eléctrica.

Abraham Lincoln fue un hombre perseverante. De 1831 a 1843, intentó ser Representante en varias ocasiones y fracasó. De 1848 a 1858, trató de ser Senador en dos ocasiones, Representante a la Cámara, Vicepresidente de los Estados Unidos, y en todo ello fracasó. En 1860, fue elegido Presidente de los Estados Unidos después de haber perdido más de diez elecciones. Cuando presentó su candidatura para Presidente, un periodista le pregunto: “¿Señor Lincoln, usted no se cansa de fracasar? Ya ha perdido más de 10 elecciones, ¿qué le hace pensar que ahora puede ganar?” Lincoln le contestó pausadamente: “Para mí, esos reveces no han sido fracasos, han sido resultados no deseados. Yo voy a conseguir la igualdad de los hombres, por eso voy a ganar esta elección y voy a cambiar esta nación”.

A los diecinueve meses de edad, Helen Keller contrajo una grave enfermedad que la dejó ciega y sorda. A pesar de las probabilidades que se cernían en contra de ella, y con la ayuda de su familia y amigos, desarrolló un carácter ganador con un feroz sentido de la perseverancia. Ella se distinguió de las personas con discapacidades similares, al negarse a rendirse y ceder. El 28 de junio de 1904 Helen se graduó «Con Honores» en la Universidad de Radcliffe, siendo la primera persona sordo-ciega en obtener un título universitario.

Albert Einstein fue lento en aprender a hablar. De hecho, sus padres estaban tan preocupados por la falta de su hijo en su desarrollo normal del habla que consultaron a un médico. Durante la juventud de Einstein, un director que lo expulsó de la escuela, y otro dijo que él nunca llegaría a nada. Sin embargo, Einstein perseveró. Conocido por su teoría de la relatividad y, específicamente, la equivalencia masa-energía, expresada por la ecuación E = mc2, Einstein recibió en 1921 el Premio Nobel de Física «por sus servicios a la Física Teórica, y especialmente por su descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico». Hoy su nombre es sinónimo de genio gracias en buena parte a su perseverancia.

La lista continua, pero, ¿cuál es el valor común de todos ellos? La respuesta es la perseverancia. La perseverancia es el compromiso que hacemos con nosotros mismos a hacer lo que sea necesario para lograr nuestros sueños más preciados y metas. La perseverancia significa que nos negamos a renunciar a pesar de las dificultades que pueden rodearnos y pese a aquellos que nos dicen que nuestra meta es inalcanzable, o que somos unos ilusos.

Lo importante no son las veces que uno haya caído sino las veces que se levante. Mientras se tenga un sueño, una meta, un deseo por conquistar, se deberá ser perseverante.

Tenemos dos opciones: asumir responsabilidad con nuestro futuro o esperar que las crisis definan nuestro destino. Recordemos siempre que tenemos una sola vida, que es corta, que hay que aprovecharla y vivirla intensamente. ¡Hay que ser perseverante! No se rinda; mientras otros digan que no se puede, usted hable de cómo hacerlo; mientras otros hablen de escasez y de dificultades, usted hable de abundancia y de oportunidades. Mientras otros digan que es difícil y que no se puede, usted mencione que para el que cree todo es posible.

«Que la perseverancia sea tu motor y la esperanza tu gasolina».