REFLEXIÓN: VIVIR COMO LAS FLORES

Es difícil conseguir que no te afecte lo que ocurre a tu alrededor. Controlar tus emociones cuando te dicen algo que no te agradó, no molestarte cuando oyes que están criticando algo que te gusta, mantener la calma aunque los demás se alteren. Somos propensos a dejarnos llevar por nuestros impulsos, y es normal, pero también estamos dotados de un poderoso poder, el de elegir mi reacción después de ese primer impulso.

Mi primera reacción puede ser de enfado, pero luego yo soy la que decido si me paso el resto de mi día de mal humor. ¿Por qué razón tengo que perder mi maravilloso tiempo pensando lo mal que se han portado conmigo? La mejor reacción que puedo tener es dejarlo pasar y disfrutar del momento. Sacar lo bueno de la situación y no darle más vueltas.

Hoy vamos a compartir con ustedes un pequeño relato, pero con una gran enseñanza que te hará reflexionar sobre aquellos momentos difíciles de manejar.

VIVIR COMO LAS FLORES

Cuentan que cierto día, en un monasterio, un discípulo se acercó a su maestro para hacerle una consulta, puesto que se encontraba muy molesto y quería buscar la solución a esto. Así le dijo:

—Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellos que son mentirosos y sufro con aquellos que calumnian.

—¡Pues, vive como las flores! —advirtió el maestro.
—Y… ¿cómo es vivir como las flores? —preguntó el discípulo.
—Pon atención a esas flores. —Señalando unos lirios que crecían en el jardín.

—Ellas nacen en el estiércol, sin embargo, son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.

Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse.

Ejercita, pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien… Esto, es vivir como las flores.

Tiene tanta razón este relato, los defectos de ellos son de ellos y no tuyos, ellos serán los que tengan la responsabilidad de ponerle solución, si es que así lo quieren. Por eso, si esos defectos no son tuyos, no hagas su problema el tuyo, por lo que vive feliz, vive como las flores y no cargues con lo que no te corresponde.

Muchas veces vivimos angustiados, incómodos o cargamos con las culpas o problemas de otros. Esto no debiera de ser así, no debemos permitir que los “defectos” de los demás nos afecten, ya que esos problemas no nos pertenecen. Es por eso que pueden desarrollar y ejercitar la virtud de permitirse rechazar todo aquello que sea negativo que venga del exterior, para que puedas vivir como las flores.

Extrae de lo que te rodea solo aquello que te hace crecer y trasformar tu entorno aportando belleza y armonía. Lo importante de todo esto no es que logres evitar molestarte por lo que pasa a tu alrededor, lo que debes tratar es de despegarte de ese sentimiento que no te hace bien, en cuanto te das cuenta que lo estás sintiendo. Es decir, aprende a reconocer tus sentimientos y deja correr aquellos que no te benefician.

“No permitas que lo que hacen los demás condicione tu vida”.

Acerca de Aleja

"El trabajo sobre sí mismo está en no mirar, ni juzgar a los demás, sino comprender que todo lo que está a mí alrededor, está en mi interior".