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SI NO QUIERES ENFERMAR, HABLA DE TUS EMOCIONES

Hay que hablar de lo que se siente. Las emociones o sentimientos que se reprimen suelen inducir todo tipo de enfermedades. Incluso, una fuerte y prolongada represión de los sentimientos puede hasta inducir la aparición de un cáncer.

La palabra y el hablar con alguien resultan poderosos elementos terapéuticos y, más aún, si se hace con un analista o un psicólogo.

Así que si no quieres enfermarte habla de tus sentimientos.

Las emociones y sentimientos que son reprimidos suelen convertirse en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la columna.

Si no quieres enfermarte, toma decisiones.

La persona indecisa permanece en la duda, poderoso motor para la ansiedad y la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. Las personas indecisas suelen padecer de dolencias nerviosas, en las que predominan las digestivas, trastornos de piel, caída de cabello y sobrepeso.

Si no quieres enfermarte, busca soluciones.

La personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo. Quienes así piensan suelen quejarse mucho, pero encuentran pocas soluciones a sus problemas y conflictos y se quedan en el lamento. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

Si no quieres enfermarte, no vivas de las apariencias.

Quien esconde la realidad, finge, pretende mostrar que siempre está bien, quiere mostrarse perfecto, aparenta no tener problemas, y sabe resolver todo. Estas personas se esfuerzan tanto en demostrar lo que no son, que el organismo la terminará pasando la factura correspondiente. Son personas con mucho barniz y poca raíz.

Si no quieres enfermarte, acéptate.

La ausencia de autoestima hace que nos volvamos ajenos a nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Aquel que no se acepta a sí mismo, difícilmente podrá aceptar al otro y estar bien con él. Ser uno mismo es la clave de una vida saludable.

Si no quieres enfermarte, confía.

Hacerlo sin ingenuidad, pero con sinceridad y realismo. Aquel que no confía, como consecuencia, no se abre, no se comunica, no se vincula o relaciona ni puede crear vínculos estables y mucho menos profundos.

Si no quieres enfermarte, ten buen humor.

Tener buen humor es el mayor y más potente imán para tener salud o ayudar a recuperarla si se ha perdido. La risa y la alegría nos salva de las manos del doctor. La alegría es salud y terapia.

 

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